De bruces contra la realidad

Alba Díaz-Pachín alba.diaz@lavoz.es

SOCIEDAD

17 nov 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Como muchos gallegos, yo también me acerqué ayer a la costa para ver en vivo y en directo las tremendas imágenes de la marea negra con las que casi se me saltaban las lágrimas al leer La Voz. La realidad me propinó un terrible golpe al oler el aire y ver esas playas y esas rocas negras. Era una bofetada para quienes estamos enamorados de la costa gallega. Quien también se dio de bruces contra la realidad, pero en sentido literal, fue el jinete de la fotografía. Es evidente que no ganó la ronda. Sucedió en una de las populares carreras de caballos que se celebran en Gran Bretaña, en las que siempre hay muchas caídas. Pero como esta, pocas. No sólo los jinetes, sino todos los ingleses reciben golpes a por los cuatro costados con la familia real que les ha tocado en gracia. Aunque yo creo que, a estas alturas, las informaciones que tienen como protagonistas a personas de sangre azul las leen o escuchan como si hablaran de Angela Chaning la de Falcon Crest , a Xota Erre, el de Dallas . Ayer había declaraciones para todos los gustos. El ex mayordomo de Lady Di, que de no querer hablar ha pasado a sufrir una incontinencia verbal preocupante, volvió a soltar la lengua a paseo para lanzar una profecía de la bruja Lola. «Creo que mi vida nunca volverá a ser la misma», espetó el gran visionario. No sé en qué basa su premonición, si en que ha sido la comidilla de medio mundo o por la pasta que se ha embolsado. Pero el culebrón de la casa de Windsor prosigue. Dicen que todo está preparado para admitir a Camilla en la familia real. Y al parecer el reconocimiento formal del noviazgo, con todos los protocolos e historias, fue durante la fiesta de cumpleaños del príncipe Carlos que se celebró el pasado jueves en el hotel Ritz. Allí estaban las familias Windsor y Parker al completo, incluida la Reina Isabel II. Pues nada, a ver si un poco de fiestecilla les sirve para organizar las cosas después en casa, porque con el año que llevan tienen todo manga por hombro. Con el próximo cotilleo nos quedamos en Londres. El protagonista es Russell Crowe, el gladiator . Según publica el diario The Sun , una fuente de comidillas inagotable, el actor australiano tuvo sus más y sus menos con un hombre de negocios neozelandés llamado Eric Watson. Todo sucedió en un restaurante de moda en la zona de Knightsbridge, muy cerquita del espectacular centro comercial Harrod's. Por lo visto el tema no se quedó en dos palabritas, porque los responsables del restaurante tuvieron que llamar a la policía por los golpes que Crowe empezó a dar contra todo en el cuarto de baño. ¿Dónde se quedó aquel tierno agente de la ley de L.A. Confidencial ? Está claro que no es el Russell Crowe que viaja a Gran Bretaña, porque a principios de año ya tuvo que disculparse por su mal comportamiento durante una gala en televisión. Parece que tiene algún trauma con la educación. Otro problema de educación, pero sexual, lo tienen los asiáticos. Cuidado, que no tengo ningún tipo de prejuicio y sólo puedo opinar de oídas. Son los expertos en sexología que están reunidos en Singapur quienes lo aseguran. Dicen que gran parte de la población está tan obsesionado por tener más potencia sexual a base de afrodisíaco y potingues de toda índole que se olvidan del dejarse llevar y disfrutar. Eso les pasa especialmente a los hombres, dicen, mientras que a las mujeres les han llenado la cabeza con tanto tabú que las pobres temen todo tipo de sufrimientos su se dejan siquiera tocar. Así, no me extraña que cuando llegan a Europa estén escandalizados por lo besucones que somos. La memoria de Kennedy sigue viva. Cada vez se conocen más detalles de su vida. Ayer se supo que el malogrado John F. Kennedy se tomaba cada día ocho pastillas, lo que denota que su salud no era exactamente envidiable.. También supimos que el Lincoln Continental en el que iba la noche antes de que fuera asesinado en Dallas fue vendido por la nada despreciable cifra de 225.000 dólares en una subasta. Hay coleccionistas para todo.