Bendita curiosidad. ¿Cómo esperar que un niño pase frente a semejante imagen del gigante Hagrid y no intente curiosear bajo el abrigo de semejante figura? El niño no vio peligro en el gigante. Al fin y al cabo es uno de los personajes más entrañables de las historias de Harry Potter. Pero el peligro está en la estabilidad de la figura, creada a base de pequeños bloques de la popular marca Lego. No consta en la fotografía que un empujón mal dado a la figura hubiera dado al traste con el ingente trabajo de crearla. El chaval y el gigante salieron ilesos de la experiencia. El dinero y la felicidad Si yo les digo que el dinero no da la felicidad no les estoy desvelando nada nuevo, aunque siempre hay algún polemista que afirma lo contrario. Les voy a contar dos casos para que reflexionen. El primero es el de Jacques Bréchard, un agricultor francés que en 1999 ganó en la lotería un millón de euros. Jacques estrenó su condición de millonario comprándose un buen rebaño de vacas de más de 300 cabezas. Pero el hombre decidió darse a la buena vida y pasar del rebaño, que se fue muriendo de hambre a causa del abandono. Ahora se sienta en el banquillo acusado de maltratar a sus animales. El segundo caso es el de Gerhard, un alemán que se busca la vida en Sevilla como indigente. Lo curioso es que Gerhard pide junto a un cartelón que reza: «Para un Ferrari. Gracias». Esta curiosa forma de pedir le reporta más beneficios que si pidiera para comer, admite. Y asegura que saca entre diez y doce euros al día. Un genio del márketing. Chicles chinos La integración en el capitalismo tiene estas cosas. Antes, los chinos no podían comer chicle. Ahora sí. Lo que pasa es que, como muchos occidentales con amplísima tradición de mascar la goma americana, lo tiran al suelo. Y miren como le pegan los chinos al chicle, que la semana pasada, un millar de funcionarios del servicio de limpieza de Pekín se pusieron a la tarea de limpiar la plaza de Tiananmen y arrancaron del pavimento la friolera de 600.000 chicles, que se dice pronto. Las autoridades están pensando ahora en prohibiciones, perdón, quería decir en soluciones. De momento ya existen fuertes sanciones por escupir en el suelo. Los chicles son las próximas víctimas. En China, ya se sabe, todo es superlativo.