Imagínense que tienen a un centenar de fotógrafos enfocándoles porque van a lucir un vestido en la pasarela de Milán. Gran expectación. Todo el mundo les mira y, de repente, se les sale el zapato. ¡¡Uffffffff!!. Si me ocurre a mí, estoy segura que simplemente me autodestruiría, o haría todo lo que pudiera para volatilizarme. Pero Giselle Bundchen no. Para algo es una megatop model . También para sortear situaciones como la de la imagen. La brasileña no le dio la mayor importancia. Completó su recorrido con toda la elegancia que pudo, se dio la media vuelta aunque el zapato se convirtiera en una suerte de aspas de helicóptero, y rehizo el camino sonriendo y con el zapato bamboleando, como si nada hubiera ocurrido. Toda una profesional. Cerebrito extremeño Otro nombre propio: Steven Vidal . Es de Silleros (Cáceres), tiene 15 años y empieza este año la carrera de Ingeniería Técnica en Telecomunicación. No está mal, ¿verdad? La verdad es que sus padres ya no se sorprenden. Al fin y al cabo, Steven leía perfectamente con dos años y medio. Así que le fue ganando tiempo a la cadencia de sus estudios, cambiando de colegios para que le permitieran ir saltando cursos sin tener que cruzarse con alumnos que le aventajaban hasta en cuatro años y ha conseguido un 7, 9 en la selectividad. Un cerebrito el chaval. ¿Les gustaría tener un hijo así? Ronaldo, descolocado Y ya que hablamos de fenómenos, hay que citar a El Fenómeno , con mayúsculas. O así lo llaman. Me refiero a Ronaldo, el delantero del Real Madrid que tiene una página web en la que le cuenta al mundo cómo le van las cosas en el Olimpo de los dioses del fútbol. Pues bien, el gran Ronaldo ha incluido en su portavocía virtual una fotografía que se ha hecho al lado de la madrileña estatua de Neptuno. Es decir, ha ido a elegir el símbolo de las victorias del Atlético de Madrid. Vamos, como si jugara en el Celta y se hiciera una foto en la fuente de Cuatro Caminos. Ahí no estuvo muy listo. Pero seguro que sus aficionados merengues se lo perdonan, por mucho que se cachondeen los colchoneros. La paz, dos siglos después Hay cosas que no se olvidan fácilmente. Que estés de romería y vengan unos tipos a quitarte la comida y amargarte la fiesta... Eso es muy fuerte. Imagínense como es de fuerte que en La Nava (Huelva) llevan casi doscientos años en guerra con Francia por un asunto de este tipo. Todo ocurrió en 1811. El miércoles santo. Los vecinos estaban en plena romería de la Virgen de las Virtudes cuando aparecieron las tropas francesas, tomaron el pueblo y les quitaron el pan, el vino y el queso. En medio de una guerra, como había entonces, el episodio puede parecer menor. Pero a los vecinos de La Nava la cosa les caló hondo. Tanto que, cuando se firmó la paz, el alcalde protestó y envió una carta al Rey diciendo que ellos no suscribían el acuerdo y que, por lo que hacía referencia a su municipio, seguía la guerra. Y así ha sido hasta nuestros días. Afortunadamente, La Nava y la República francesa han llegado a un acuerdo de paz que se firmará en la próxima romería. Es decir, el miércoles santo que viene. Eso sí, los franceses, requetetataranietos de los que se comieron aquella merienda, tendrán que invitar a los cuatrocientos vecinos de la localidad onubense a pan, vino y queso con denominación de origen francesa. Como les digo, hay ultrajes que no se perdonan.