El primer paciente infartado en España que recibe un trasplante de células madre de médula ósea, técnica pionera para regenerar el tejido miocárdico dañado tras un infarto, fue dado de alta ayer en el Hospital Clínico Universitario de Valladolid, en el que el pasado viernes fue operado. Apenas tres días después de someterse a la intervención, que se realizó con anestesia local y a través de un pequeño orificio en la ingle, el implantado, Claudio Gutiérrez, de 66 años, compareció ante los medios. «Estoy bastante bien, muy bien», dijo impresionado por la expectación. La intervención ha sido practicada tan sólo en una decena de ocasiones en la localidad alemana de Dusseldorf y, a tenor de la evolución de los pacientes ya tratados, permite regenerar las células muertas del corazón en un plazo de unos cuatro meses. En palabras del portavoz del equipo médico, Joaquín Alonso, abre un nuevo camino para el tratamiento de este tipo de pacientes aunque de momento sólo es posible en las primeras horas tras el infarto.