Cuatro éxitos personales con mucho por arriba y nada por abajo

La Voz

SOCIEDAD

21 sep 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

«Ojalá en Galicia existiesen cinco Zaras » dice Adolfo Domínguez, elogiando la estrategia empresarial de uno de sus competidores. Domínguez, como sus hermanos de Lonia Textil, como Roberto Verino o Amancio Ortega, el dueño de Inditex, son los mayores exponentes de la moda gallega. Sus historias son muy similares. Antiguos empleados o hijos de sastre, deciden dar el paso de montar una empresa, crecer y lanzarse al mundo de la moda. Son cuatro casos de éxito que, primero apoyándose en los pequeños talleres y cooperativas textiles gallegas, y luego buscando productividad y rentabilidad en el extranjero, han disparado la facturación de la moda gallega en todo el mundo. Según el departamento Ardán de estudios avanzados de la Zona Franca de Vigo, en Galicia hay más de 1.000 sociedades textiles que facturan 5.000 millones de euros. Pero el 90% del negocio está en tramo final del sector (confección, comercialización y venta), mientras que la industria básica (tejidos, tintes, hilados, maquinaria textil) sólo abastece al 10% de las empresas que venden moda.