Napoleón 0 - Rusos 1 Esta imagen no corresponde a la batalla de Elviña, aunque a muchos lectores se lo recuerde, sino que la foto ha sido tomada un poquitín más lejos. Ayer, cientos de actores recrearon con toda fidelidad la victoria rusa en la batalla de Borodino, ya que se cumplía el 190 aniversario de aquella escabechina entre tropas napoleónicas y rusas. Entonces, Napoleón aprendió una lección de estrategia: si el enemigo te deja el camino libre, desconfía. La lima de Calista Otra que no es lo que parece es la amiga Calista, ya sabes, la novia de mi querido Harrison Ford, ésa que critico tanto porque parece que ni al caminar tiene fuerzas y menos para sonreír. Pues la niña, ahí donde la ven, come como una lima. Por lo visto, después de la presentación de la peli de su novio, ambos se fueron a degustar las delicias gastronómicas españolas en Casa Botín. Aunque no probaron sus míticos huevos fritos (por favor, no den vueltas a la frasecita), parece que la cena les entonó la cara de palo que traían. Empezaron con una tabla de jamón y embutidos ibéricos. Sigueron con unas almejas, que la cursi de Calista comió con cucharilla y dejó la salsa para que Harrison pringara a discreción. El plato fuerte fue el tradicional y delicioso cochinillo segoviano y merluza al horno. De postre, para el caballero sorbete de limón y para la dama, agárrense, dos copas de Brandy Larios 1866. Y la pregunta es, ¿dónde lo mete? Resaca de boda 2 Otro cotilleo sobre el bodón de El Escorial y prometo que es el último. Aunque parecía que todos los grandes empresarios, amigos de los papás de los contrayentes, habían asistido, no fue así. ¿No echaron en falta a dos bellezas? Exacto. No aparecieron las hermanas Koplowitz. El motivo ni se sabe, pero sí que estaban invitadas. Y para acabar, ránking de vestidos: ganadora, doña Sofía y perdedora absoluta, Chari (Cherie) Blair, vestida de riguroso negro percebe. Sus piernas parecían eso, dos percebes. La mujer del 'nuevo ministro de Defensa de EEUU', Tony Blair, lucñia un vestido diseñado por su peor enemiga. ¿SE lo habrá aconsejado la dama de hierro, Margaret Tatcher, que tambíen vestía fatal? No lo sé. Qué distinta iba doña Sofía, sencilla a la par que elegante. ¿Cómo vestía la Reina? Pues como una reina. De esta boda es difícil terminar de hablar. Isabel Preysler gustó para bien y menos el estampado de la actual de Julio Iglesias, Miranda, con su escote palabra de honor. Yo hubiese apostado por esa moda gallega que da la vuelta al mundo.