Y encima la acosan

Alba Díaz-Pachín alba.diaz@lavoz.es

SOCIEDAD

Un amor puro Supongo que alguna vez han oído hablar de los acosadores que tienen las tenistas y los artistas de cine. Serena Williams también tiene al suyo. Se trata de un alemán llamado Albrecht Stromeyer que un día se enamoró de la fornida tenista y, desde entonces, la sigue por medio mundo. Y eso que ya lo han detenido varias veces y tiene una condena que le impide acercarse demasiado a Serena. Pero Albrecht sigue en la brecha. Desde luego, si yo tuviera los músculos y la agilidad de cualquiera de las dos hermanas Williams, no me iba a dar miedo un acosador, porque la niña, ya lo ven en la foto, está que se sale. Y más con esa pose. El caso es que Stromeyer ha explicado en una entrevista que lo que siente por Serena «no es deseo sexual, sino sobre todo estético». Como ven, siempre hay un roto para un descosido. Y el ejemplo del acosador de Serena demuestra que nuestra capacidad de enamorar es infinita. Sea cual sea nuestro aspecto, nunca sabemos a quien romperemos el corazón. Por cierto, las Williams volverán a jugar la final de un Grand Slam. En este caso, el de Estados Unidos. Y por allí estará Albrecht. La pregunta es, ¿Qué le ve a Serena que no le vea a Venus? Bodas y más bodas Y la gente se sigue casando. No contentos con el despliegue de los Agag-Aznar (No hace falta que les cuente las miles y miles de páginas que ayer dedicaban las revistas del corazón al fastuoso enlace), siguen sonando campanas de boda. Uno de los que está en capilla es el presidente de Honduras, Ricardo Maduro , que nunca se asomaría a esta página de no ser porque su esposa futura es una española. Aguas Santas Ocaña se llama la futura primera dama. Y la boda, hasta donde se sabe, se celebrará el mes que viene. Por cierto, que en los periódicos locales hay concursos para que los lectores adivinen la fecha de la boda. ¡Ah! Y también se casó el piloto Ralph Shcumacher . La novia se llama Cora, que casi me quedo sin sitio para contarlo.