El animal se escapó de su cuadra después de participar en una capea popular Los vecinos de la localidad ourensana de Berán siguen buscando la res por los montes
26 ago 2002 . Actualizado a las 07:00 h.¿Dónde estará mi vaquilla?, se preguntan todavía hoy Orlando y Chicha. Sábado tarde. En la localidad de Berán en O Ribeiro está todo preparado. Un año más, y van dos, los jóvenes preparan la romería «Mozos e vellos». Una oportunidad veraniega para compartir una jornada lúdica entre todos los vecinos aprovechando una época en la que los que se encuentran lejos de sus tierras regresan. Novedad de este año: la vaquilla. Los jóvenes prepararon una capea popular en la que la vaquilla, cuya identidad se desconoce, será la protagonista de la jornada. El primero de la tarde y el último. Tres años, «do país» -dicen-, marroncilla, de la ganadería de Avión y sin demasiada fuerza, salió al improvisado ruedo. La faena floja. Verónica por aquí, salto de la rana por allá, muletazos de poco éxito. El animal no muestra en el ruedo ni bravura, ni nobleza, ni fijeza en la mirada, y menos excesiva fuerza. Cualidades poco apreciadas en la reses y que dificultaron la tarde de toros y la faena. Al final no hubo pañuelos blancos pero la parroquia contenta con la faena llama al indulto. La vaquilla sale del ruedo a un improvisado redil y, al precio de 50 céntimos el boleto, pasa a depender -gracias al sorteo- de unos nuevos dueños, Orlando y Chicha. La fiesta continua en Berán. Toca romería y la vaquilla, llamémosla la avispada , permanece serena en el corral. Bailoteo por aquí, bailoteo por allá. Que si mueve la cachita, que si te ha pillao el toro, etc... La avispada , como se nos ocurre llamarla, aguardó, esperó, contempló, y cual el Vaquilla buscando al Torete , aprovechó la ocasión y salió por patas. La bravura, la nobleza y la fijeza en la mirada -además del despiste del tendido- propiciaron la marcha monte arriba del animal, que todavía permanece, resguardado de tanto bailoteo y canciones del verano. Unos sones que despertaron más que las muletas y los pases los deseos del animal de huir despavorido. Hoy siguen buscándola, aunque sus dueños aseguran que ya no la quieren. Ahora sí merece el indulto por avispada. Pero por si acaso, aviso a la Guardia Civil y rastreo por el monte. La maquis vacuna espera agazapada, no se sabe dónde, quizás hasta que los sones veraniegos terminen. Dio una mala tarde de toros, la avispada y no lució en la faena, pero la faena se la dio ella al resto de la parroquia, primero con el susto de su huida y luego porque ahora a ver si fue antes el sorteo del boleto o la escapada del animal.