El cantante dedicó el concierto a Manuel Fraga, que se encontraba entre el público Julio Iglesias encantó, engatusó en el concierto de Ortigueira
30 jul 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Este hombre es un seductor. Irresistible. Con su traje de corte impecable, su tez tostada por el sol, tórrido en Miami, su voz acariciadora, que arrastra las promesas de amor... Como él dice, la vida sigue igual, y Julio Iglesias no cambia, si acaso evoluciona. Ayer, en Ortigueira, volvió a conquistar corazones anónimos. Con Quijote (tema con el que inició el más grande concierto jamás visto en la villa de Santa Marta) desató las nostalgias, las viejas historias de amor que se escribieron a golpe de vinilo. La Alameda de Ortigueira, en la que caben 40.000 personas, se llenó de incondicionales, entre los que se contaba el presidente de la Xunta, Manuel Fraga, y el alcalde ortegano, Antonio Campo, entre otros, que se dejaron llevar por el romanticismo y, por qué no, también por la movida de Bamboleo, Agua dulce, agua salá. ¿Quién no las ha tarareado alguna vez? Antes de entonar su tercer tema, Natalie , el cantante indicó que iba a dedicar «buena parte de las canciones» a Fraga y aprovechó para decir que los gallegos teníamos mucha suerte de tenerlo como presidente. Julio se proyectó sobre Ortigueira gracias a un despliegue de medios apoteósico: 450.000 vatios de luz, 100.000 de sonido... tanta técnica para apoyar un espectáculo, Entre mi gente, que recoge los temas de toda su vida artística, desde que en 1968 se hizo con el Festival de Benidorm con La vida sigue igual. Él, que se confiesa como señor y truhán, regresa a los escenarios españoles (el de ayer fue el único recital de entrada gratuita) rodeado de un equipo de cien personas. Todo a lo grande, como él, para desplegar unas dotes que lo han catapultado a la cima del espectáculo. Sobre el escenario, dos bailarines de tango, de lo mejorcito, le dan la réplica a sus canciones, que corean cinco intérpretes que hacen vibrar. La variedad del público sorprende. Parejas adultas, jovencitas con piercing y familias completas se apiñan unos contra otros para no perder detalle del mito, de sus gestos (su mano sigue resguardada entre la chaqueta, muy cerca siempre del corazón; el micrófono, entre sus manos, apunta al cielo de Ortigueira). El artista agotó el repertorio en dos horas intensas. La próxima cita con la música melódica de Julio Iglesias es el próximo sábado en Sanxenxo. Pero, como en los demás conciertos del artistas, la entrada será de pago. El Ayuntamiento de Ortigueira invirtió casi 180.300 euros en el recital de ayer, de los 240.400 euros destinados a las fiestas.