La rápida expansión del sida por Europa del Este y la olvidada situación de la mujeres en muchos países, especialmente de África y Asia, centraron las principales discusiones de tipo humano que se celebraron ayer. La polaca Kasia Malinowska, directora del programa internacional de Desarrollo de Reducción de Daños, criticó duramente el abandono que sufren los países de la antigua órbita soviética. «Todos los países del oeste celebraron la Caída del Muro; después nos dejaron solos con las consecuencias». Una de ellas ha sido la apertura de un camino para las drogas que proceden de Afganistán y el sur Asia. En esa vía se ha apreciado un gravísimo aumento de infectados de sida principalmente por compartir jeringuillas para inyectarse droga. Las cifras oficiales señalan que sólo en Rusia hay 200.000 personas con sida, número que Malinowska considera que puede ser hasta de un millón. En Ucrania un 1% de la población también está infectada. «La ruta de la droga y del comercio del sexo desde Europa del Este está aumentando los casos de sida», señaló, al tiempo que pidió ayuda para conseguir coordinar campañas de prevención y el acceso a medicamentos que en Europa del Este no se administran. «Estamos al borde de una verdadera catástrofe», insistió la ponente polaca. Mujeres Según los datos que se han aportado hasta ahora en la cumbre, las mujeres se infectan seis veces más que los hombres e incluso diez años antes que ellos. La mujer, la gran perjudicada por la epidemia, sufre esta situación en muchos casos por cuestiones socio-culturales. La doctora Suniti Solomon de India insistió en la necesidad de promover la prevención de la mano de un cambio cultural. «Los hombres se niegan a usar los preservativos y una mujer casada no tiene cómo explicar a su marido, en esta cultura, que va a usar un preservativo femenino», señaló. Solomon insistió en que para lograr que la mujer pueda decidir por sí misma debe conseguir una independencia que puede alcanzarse con la promulgación de nuevas leyes.