Reconozco que esto de los Sanfermines apabulla. No sé qué pensarán ustedes pero esa multitud de blanco y rojo que ayer inundó Pamplona acongoja. Una se imagina revolcada entre semejante marabunta y, no sé, como que le entran ganas de iniciar un retiro espiritual inmediato. ¿Seré rara? Ayer fue el día del «chupinazo» y, por lo que me cuentan, pamplonicas y visitantes tienen por delante ¡204 horas! de fiesta total. Jesús, para cuánto da el cuerpo. JULIO PUEBLO A PUEBLO. Ayer les contaba que Julio Iglesias, nuestro Julio, le anda dando vueltas a la idea de casarse con la madre de tres de sus seis hijos. Que tras años resistiendo, al cantante se la ha ablandado la terca voluntad y ha pasado a considerar que Miranda, además de fabricar niños monos, tiene categoría para adquirir el estatus de esposa. En fin, a lo que voy, que me preguntaba si esa aparente incursión del cantante en territorios más tiernos tiene que ver también con su gira de este verano. Ya saben, en sitios pequeñitos pero que pagan igual. Julio ha explicado que «Entre mi gente», que así se llama la turné, le permitirá comparar el Madison Square Garden con la plaza de Ortigueira. Y de paso, «adentrarse en los pueblos de España», como si esto de los pueblos fuera algo así como un territorio inexplorado que para ser penetrado exigiese un buen machete y una enorme destreza. Este Julio... BODAS DE FÚTBOL. Ayer se casaron McManaman y Munitis. No entre ellos, lo cual sería, por otra parte, muy respetable pero imposible de momento en España, si no con sus respectivas novias. El inglés lo hizo en la catedral de Palma con Victoria. Munitis en una iglesia del barrio pesquero de Santander con Ana. Y la plantilla del Real Madrid, ¿qué hizo? Pues en principio dividirse, aunque después de repasar la lista de asistentes parece que el británico ganó finalmente por goleada.