...Y ellos dijeron ja

La Voz

SOCIEDAD

25 may 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Da gusto verlos. Así, recién casados, tan guapiños y enamorados. Qué quieren que les diga, me encantan las bodas. Ayer se casaron Marta Luisa de Noruega y Ari Behn, como ustedes ya saben. A pesar de que el 43 por ciento de los noruegos no estaban de acuerdo con el enlace, la princesa llegó hasta el final y dijo ja. Cuidado, no es que se riera, es que en noruego, ja significa sí. El ja le cuesta a Marta Luisa perder el tratamiento de Su Alteza Real, aunque mantiene el de princesa. Mi consejo es que no se preocupe mucho porque a partir de ahora los noruegos la llamen o no princesa, lo importante es que se lo siga llamando su marido.

EL VESTIDO. Había otras fotos, pero quería que se fijaran en el vestido. Porque muchos dicen, sí, sí, muy bonito. Pero ahí hay mucho más de lo que se ve. El color, por ejemplo. Pues aunque piensen que es blanco, es de color crema. Del mismo tono que tienen los pétalos de los lirios de la marta. Y cuando hablo de la marta hablo de la flor que eligió la abuela de Marta Luisa cuando se casó. El escote tampoco es gratuito. Tiene la misma forma que las ojivas de las ventanas de la catedral gótica en la que se celebró la boda. Hay más detalles, pero no les quiero aburrir. Sólo lo fundamental. El vestido era de dos piezas, vestido y abrigo; la novia llevó el rostro descubierto y una cola de tres metros. Ah, y la tiara era de brillantes.

EL NOVIO. A pesar de haber destacado siempre por indumentarias, digamos que poco principescas, Ari Behn, el novio, esta vez se portó. Un chaqué clásico con una lijekonvall, que es la flor típica noruega. Que se sepa, tampoco ofreció a la concurrencia ninguna de las polémicas opiniones que le han hecho más bien impopular.

FELIPE, CON VICTORIA DE SUECIA. El príncipe Felipe fue el representante de la familia real española en el enlace. Y estuvo tan elegante como suele ser habitual. En la ceremonia, se sentó (o lo sentaron) al ladito de la princesa Victoria de Suecia. De Eva Sannum no hubo noticias. Así que supongo que al príncipe los paisajes noruegos sólo le evocaron bonitos recuerdos de un amor que no pudo ser. Mette-Maritt también compareció y esta vez su presunto gafe no provocó ningún problema. Así que todo fue felicidad. MÁS BODAS. Hoy, si no pasa nada, también se casa Claudia Schiffer. Con el productor de cine Matthew Vaughn. Y con un vestido de Valentino que, dicen los que lo han visto, es de cuento de hadas. Como no me ha invitado y mi prima Lidia sí, pues ya saben, me voy a la boda de Vigo.

LOS PIMIENTOS DEL REY. Como ya es habitual, han salido de Herbón los primeros pimientos del año camino de la Zarzuela. El rey tiene ese privilegio. Justo detrás salió otra tanda para Aznar y otra para Fraga. Estos de Herbón sí que saben relacionarse. Les faltó enviarlos a Noruega.