Se estarán ustedes preguntando qué hace este buzo en la última página. Pues llamar la atencion, por supuesto. Concretamente, está corriendo la maratón de Londres. Y no piensen que la foto es demasiado vieja. Fue tomada ayer. Más de un día después de que el resto de los participantes en la carrera llegaran, más o menos extenuados, a la meta. Claro que no se le puede pedir a Lloyd Scott, que así se llama este excéntrico deportista, que consiga el mismo tiempo que Jalid Januchi, el norteamericano que ganó la carrera y, de paso, batió el récord mundial de maratón. Desde luego, si se participa en una carrera con ese casco y esos zapatos, la exigencia deportiva no puede ser muy grande. Lloyd, que tiene previsto llegar a la meta el próximo viernes, corre así por fines benéficos. Aunque no me pregunten cuáles, porque la información no incluye el detalle. Ya ven, tanto esfuerzo y al final no sabemos que causa defiende este buzo reconvertido a supermaratoniano.
RICA, RICA. Y mientras el buzo sigue su carrera en solitario, en la localidad italiana de Salsomaggiore, 350 cocineros compiten por convertirse en los campeones del mundo de la pizza. Los hay de medio mundo, españoles incluidos. Y no sólo luchan por hacer la pizza más sabrosa, sino también por elaborar la base más rápido que nadie o por la espectacularidad de los volatines que generan cuando lanzan la masa al aire. Mmmm. Me encanta. Pocas cosas encuentro tan reconfortantes como ver a los hombres detrás de los fogones. Especialmente si son italianos.
GUILLERMO SE PASA A LA GEOGRAFÍA. Eso de la Historia del Arte no le iba lo suficiente. El príncipe Guillermo de Inglaterra cursará el año que viene estudios de Geografía y dejará la Historia del Arte. Así lo afirma el periódico británico The Sun, que justifica el cambio educativo del príncipe por su afición por los viajes y el medio ambiente. Eso sí, seguirá en la universidad de St. Andrews y no se mudará a la de Edimburgo, como se había especulado en las últimas semanas.
LEY SECA EN LA ESTACIÓN ESPACIAL. Que no cunda el pánico. Los astronautas seguirán siendo abstemios. Al menos mientras estén en órbita. La alarma saltó cuando la Agencia Aeroespacial Rusa regaló al primer ministro, Vladimir Putin, un par de botellas de vodka envasadas en unos recipientes espaciales. Es decir, con la técnica que usan para consumir líquidos en el espacio. Pero sólo era un regalo, según el portavoz de la agencia. No se están fabricando para ser consumidas en el espacio exterior, sino que únicamente constituyeron un detalle para el presidente. Podemos respirar tranquilos. Los rusos seguirán en la estación espacial, pero sólo podrán catar el vodka cuando desciendan.