Tras el espejo

La Voz

SOCIEDAD

04 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

No me digan que hoy no me presento en plan espectacular: la foto, la modelo y el abrigo. Ella es Cindy Crawford y el abrigo es de Roberto Cavalli, que ayer hizo una pequeña exhibición en Milán, compartiendo la jornada con Armani. Como ven, jornada de lujo. Y la foto, de traca. ¿Nunca, ni siquiera de niños, se dejaron llevar por la ilusión de que realmente había algo detrás del espejo? Resulta fascinante. Así se lo pareció al fotógrafo que optó por desenfocar el abrigo de Cavalli y reducir la presencia de Cindy a un pequeño ángulo de su encuadre. EL ASUNTO EUGENIA Y FRAN. Tranquilos, que no hay grandes novedades. Después de su comunicado dominical, la separación, supongo, sigue sus trámites. Pero no me resisto traer a la página siquiera un parrafito para recordar las recientes declaraciones de Fran: «Estoy enamorado de Eugenia hasta las cachas». Desde luego, no será ni la primera ni la última vez que se pronuncia una frase de ese calado sin que quede ni una brizna de amor en quien la dice. Pero debería tipificarse como delito. BUSH Y LA ABSTINENCIA. Desde luego, si me dejaran legislar a mí, iba a añadir algunas cosillas. Abriría por un ejemplo un apartado de «declaraciones peligrosas» y, el primer procesado iba a ser el mismísimo presidente Bush. Ya saben, por esa salida que tuvo el domingo diciendo que el mejor sistema para evitar contagiarse de sida es la abstinencia sexual. Brillante. Ya, de paso, podía haber añadido que la mejor actitud para no contraer enfermedades alimentarias, sería no comer o, ya puestos, el modo correcto de no coger infecciones respiratorias, pues eso, no respirar. Como se nota que a Bush lo de la abstinencia no le duele. AUMENTO DE SUELDO. A los condes de Wessex (Eduardo de Inglaterra y su esposa Sophie Rhys Jones) la cosa no les iba mal. Tenían sus propios empleos y recibían de la corona británica 240.000 euros anuales (unos cuarenta millones de pesetas). Sin embargo, la institución necesita savia joven y, la verdad, las obligaciones profesionales de la pareja estaban lejos de acercarles a sus súbditos. Así que la reina, Isabel II, ha decidido que se dediquen a tiempo completo a representar a la monarquía y, como deben dejar sus carreras, pues les ha triplicado el sueldo: 661.000 euros al año. O 110 millones de pesetas. No está mal. Te triplican tus ingresos a cambio de abandonar tu trabajo. ¿Alguien ha hecho una oferta por ahí?