Con lo difícil que resulta evitar las fatídicas cartucheras resulta que ahora se ponen de moda. Bueno, en realidad sólo son un complemento utilizado por la firma Blumarine para la presentación de su colección de lencería en la pasarela de Milán. Y, bien mirado, no estaría nada mal aparecer armada cuando una se queda en ropa interior, porque a alguno habría que ponerle una pistola en el pecho para que diera el paso. Una lectora me escribió ayer un e-mail en el que se quejaba de que la supuesta igualdad sexual no está incidiendo en que una chica pueda sugerirle a un chico una aventura. Porque, dice, a ellos siguen gustándoles las tímidas y si somos nosotras las que damos el primer paso nos cuelgan el sambenito de que somos ligeras de cascos. Así que al final hay que hacer como que él no te interesa para conseguir que se interese de verdad. No le falta razón a esta lectora. Así que lo de las cartucheras habrá que estudiarlo y, una vez capturados: Pum-pum. Sin piedad.
¿QUÉ LE PASA A METTE-MARIT?. La liebre la levantó Jaime Peñafiel, una voz autorizada en la información de la realeza aunque no muy proclive hacia aquellos cuya sangre no es realmente azul. Ya saben que la esposa del heredero de la corona noruega fue ingresada de urgencia en un hospital con una presunta pulmonía. Pero dice Peñafiel que allí ningún periodista se lo cree y que es muy significativo que sus suegros no hayan ido a visitarla ni que se conozca parte médico. ¿Qué le pasa a Mette-Marit?
EL FOGOSO KAREMBEU. Ya saben que Adriana Karembeu es una de las modelos con las piernas más largas y más bonitas del mundo. Pues el brutiño de su marido casi le rompe una jugando al fútbol. Estaban los dos jugando con un balón en la finca de su casa, cuando Karembeu no vio mejor forma de quitarle la pelota a su mujer que haciéndole una entrada terrorífica: «Me dolió tanto que pensé que me había roto la pierna». Afortunadamente para todos, no se rompió nada. Menos mal que el fogoso Karembeu eligió como profesión el fútbol y no el boxeo.