Estos días se huele el amor en el aire. Lógico. Entre los amantes de Teruel y la proximidad de San Valentín no logro pensar en otra cosa. Pero vayamos por partes. La ciudad aragonesa invitó ayer a las parejas de enamorados de todo el mundo a besarse, para que no les ocurra como a los amantes Diego de Marcilla e Isabel de Segura, que murieron sin poder consumar su amor. Y cómo no hay nada mejor que predicar con el ejemplo, el alcalde de Teruel, Manuel Blasco, no dudó en agarrar a su esposa y besarla «como Dios manda» ante la torre mudéjar de San Pedro. Dichosos ellos... Y eso que yo dediqué todo el día de ayer a encontrar a alguien a quien besar. ¿Resultado? Sin comentarios. SAN VALENTÍN. Y viendo el escaso éxito de mis esfuerzos, no podré unirme a los millones de enamorados que se preparan para celebrar San Valentín. Los más impacientes ya se han adelantado. En la basílica italiana de Terni, doscientas parejas de novios, procedentes de todo el país y con planes de boda para este año, se profesaron «amor eterno». ¿Por qué en Terni? Porque allí se guardan todas las reliquias vinculadas a San Valentín. Este santo, símbolo del amor, fue decapitado el 14 de febrero del año 269 por casar de forma clandestina a algunas parejas. El problema es que en aquella época, al emperador romano de turno, Claudio II para más señas, se le ocurrió prohibir el matrimonio entre jóvenes. Estaba convencido de que los soldados, si permanecían solteros, rendirían más en la guerra. San Valentín desafió la orden y perdió la cabeza. En cierto modo, por amor. CARNAVALES A LO GRANDE. Un poco más al norte, en Venecia, se encuentran disfrutando de los carnavales algunos gallegos ilustres. El director general de Caixa Galicia, José Luis Méndez, ha invitado al alcalde de A Coruña, Paco Vázquez, y a los empresarios Roberto Tojeiro, Antonio Fontenla y Miguel Ángel Sanmartín para disfrutar de una de las celebraciones de más reconocimiento mundial. Me dicen los de la banda del viagra que ellos, si pudiesen escoger, se irían de cabeza a Río de Janeiro. Para gustos, ya se sabe, colores. Otros, como los conselleiros de Sanidade, José María Hernández Cochón, y de Obras Públicas, Xosé Cuiña, prefieron disfrutar del Antroido en casa. Acompañados por sus esposas, por Manuel Fraga y Domingo Bello Janeiro, director de la Escola Galega de Administración Pública, decidieron aceptar la invitación del traumatólogo Manuel López Pardo y de Estrella, su mujer. Juntos se desplazaron a Baralla y en el pazo de Guimarei disfrutaron de un espectacular cocido gallego.