Pasar por el aro

La Voz

SOCIEDAD

09 feb 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

A veces recibimos propuestas insólitas a las que nos negamos por inercia. Y si nos insisten, parece que lo que pretenden es hacernos pasar por el aro. ¿Nunca se han sentido así? Veamos un ejemplo. Su pareja le pide que un día, de forma extraordinaria, tengan una experiencia sexual en público. Y ahí le abre el aro de fuego. ¿Está dispuesto a pasar? Bueno, decida lo que decida, tal vez le interese saber que el 46% de los españoles admite haberlo hecho alguna vez. El dato lo da una encuesta elaborada por la editorial líder en el mercado mundial de novelas románticas. Si finalmente recibe una propuesta semejante, yo le aconsejaría que lo meditase y no dijese no a la primera. A veces pasar por el aro resulta gratificante. No es el caso del militar hindú de la foto, que se limita a competir en un festival de aventura en la localidad de Chandigarh. Al fin y al cabo, unos achuchones en público tienen bastante menos peligro que el ejercicio ígneo de la fotografía. BESARSE EN PÚBLICO. Por no perder el hilo de la encuesta, les cuento que, por ejemplo, a los japoneses, les da una enorme vergüenza besarse en público. Al 95%, un beso apasionado delante de la gente les parece intolerable. Por aquí nos lo tomamos de otra manera. Al 80% nos parece estupendo. Y eso les va muy bien a los turolenses ya que la propia ciudad manda un reto a las parejas del mundo para que hoy se besen en memoria de los famosos amantes, Diego de Marcilla e Isabel de Segura. ¿Conocen la historia? No se preocupen, yo se la cuento en dos besitos. Diego, hombre sin fortuna, se fue a luchar contra los infieles para mejorar y poder casarse con Isabel. Ella dijo que le esperaría cinco años. Cumplido el plazo, llegó a la ciudad la noticia de la muerte de él, por lo que Isabel decidió casarse con otro. El día de la boda, llegó Diego, que le pidió a ella un beso. Isabel se lo negó y Diego murió de amor. Isabel, emocionada, le dio el beso al cadáver, muriendo poco después. Pues en honor a los dos amantes, Teruel pide hoy que nos besemos. Y a fe que yo encontraré con quien.