Mírenlas, porque todas ellas, tan sonrientes, han vivido un drama que nadie querría para sí. Son las dieciséis viudas de víctimas de los ataques a Nueva York y Washington del 11-S que estaban embarazadas cuando ocurrió la tragedia. Ahora sus hijos han nacido y ellas, con un valor que sólo veo en las madres, deciden exhibirlos y sonreír ante el futuro. Me gustaría desentrañar el misterio que hace a la gente seguir adelante a pesar de las circunstancias, y por las caras de estas dieciséis mujeres creo comprender que son los bebés ?los mismos que nacieron ya sin padre? los que les dan esas fuerzas para enfrentarse al mundo. Y pienso no sólo en estas americanas, sino en las palestinas, afganas o ruandesas cuyo presente es mil veces peor. Perdonen este arrebato de seriedad, pero hay asuntos en los que sobran las frivolidades. MORDEDOR MORDIDO. ¿Han tomado aire? Pues háganlo porque ahora vuelvo a mi ser y ataco con algunas noticias imposibles. Como la ocurrida en Miami, en donde un hombre mordió a un perro policía durante una persecución. Sí, han leído bien, Dana Michael Murphy, oficialmente un ser humano (tengo mis dudas) de 28 años de edad, le asestó una dentellada en la nuca y en la zona del ojo derecho a Vader, un pobre trabajador de la policía sin sueldo ni pensión. Parece ser que Murphy tuvo un accidente de coche y, para evitar papeleo, decidió largarse pitando y esconderse en un coche abandonado. Allí fue donde lo encontró Vader, un pastor alemán de 43 kilos, y allí mismo se mordieron. Murphy está en la cárcel, Vader en el hospital y su compañero, Frank Maio, en todos los telediarios. ABUELAS DE AÚPA. Pues si esto les pareció raro, sigan, que se mondan. La policía alemana ha realizado pruebas genéticas a 35 viejecitas, una de 90 años, en busca de la «abuela de la pistola», una anciana que tiene en su historial tres atracos a mano armada a bancos de la Cuenca del Ruhr (oeste del país). Buscan a una señora de por lo menos 65 años que, armada con gafas de sol, sombrero y pistola, se hizo con un botín de 31.000 euros (cinco milloncejos). Como la cosa es emocionante y las señoras del Ruhr deben aburrirse una barbaridad, pues se han prestado con gusto a las pruebas y la más veterana entre ellas, la de 90 años, incluso con orgullo. «Que a estas alturas aún me vean capaz de algo así...» dijo ilusionada la anciana. ¡Y tanto! PASADOS, Y PASADOS. Les voy a hablar de la reina Sonia de Noruega, suegra de Mette-Marit. Dice la monarca que, como ella también provocó cierto rechazo al casarse con el heredero, comprende perfectamente a la esposa de Haakon. Y añade que el pasado de la chica le recuerda el suyo. Pues hasta ahora de la reina sólo se decía que quería se modista, lo que no parece comparable a todo lo que quería Mette Marit. SIN MÉRITO. En muchos correos me dicen que trato la realidad con humor y una vena burlona, pero reconozcan que con realidades semejantes poco ha de valer la periodista.