La llamada de las llamas

La Voz

SOCIEDAD

26 nov 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

Una señora valiente, la reina Sofía. Igual a ustedes les parece que las llamas no tienen peligro, pero vaya que si lo tienen. Que nunca les escupa una o se enterarán de lo que es bueno. No fue el caso. Doña Sofía aprovechó que su marido se fue a los toros a ver a El Juli para darse un garbeo turístico por el Machu Pichu acompañada de la mujer del presidente peruano. Imposible resistirse a la llamada de las llamas. La foto no tiene desperdicio: la Reina, con cara de felicidad; la llama, con cara de no impresionarse fácilmente y los individuos del fondo con pinta de guardaespaldas locales, al acecho. Vigilando a la llama, claro. UN CANGURO GALLEGO. Menos peligroso que una llama es un canguro. Y si es gallego, pues aún mejor. Claro que ya habrá algún listillo asegurando que no hay canguros gallegos. Craso error. En Vimianzo hay uno. Acaba de nacer y, tanto es así, que aún no se ha descubierto si es macho o hembra porque no ha salido de la bolsa. Lo que está claro es que es gallego y que si es macho se llamará Pillo y, si hembra, Joya. Sus cuidadores, propietarios de una granja de avestruces, se hicieron con una pareja de canguros que han demostrado que Galicia es un lugar tan bueno como cualquiera para formar una familia. De hecho, los padres del cangurito ya habían nacido en Bélgica. PAPÁ NOËL, CENSURADO. Pero me niego a despedirme sin viajar a las antípodas. Resulta que en Nueva Zelanda, a los Papá Noël les han prohibido utilizar el clásico «jo, jo, jo» para dirigirse a los niños. Ya ven. La agencia que los contrata considera que se trata de un saludo que muchas veces da miedo a los niños y, a partir de esta navidad, se acabó el «jo, jo, jo». En fin, no crean que es tan grave. Al fin y al cabo, la navidad les coincide a los neozelandeses en pleno verano.