«No nos traen engañadas»

La Voz

SOCIEDAD

TESTIMONIO

16 nov 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

Selena (nombre supuesto) es una joven colombiana, morena, de complexión menuda y muy risueña. Lleva dos años en un local en Vigo, pero asegura conocer todos los clubes desde Salamanca hasta Viveiro. «Mi vida es para un culebrón... de niña ya estaba en la calle», afirma con la seguridad de toda una mujer de mundo. Y es que a sus 25 años, lo ha visto casi todo. Selena llegó a España en 1996, a través de Portugal: «Salí de mí país con los papeles de asistenta, pero sabía a lo que venía. No es cierto eso de que nos traen engañadas. Son mafias, pero nadie me engañó, necesitaba el dinero...¿tú me entiendes?». Desde entonces su vida a transcurrido de club en club. «Cuando empecé ganaba poca plata. Me daban una parte de la consumición de los clientes y la mitad del servicio. Ahora estoy mejor, porque aunque la dueña se queda con el 50% de cada servicio, tengo más caché ¿tú sabes?...» Pequeños lujos Selena envía regularmente dinero a su familia de Colombia, y se permite pequeños lujos como un abrigo de piel de potro que se ha comprado, o un reloj de oro que luce en la muñeca izquierda. No quiere oir hablar de trata de blancas, ni de tráfico de extranjeras, ni de pisos clandestinos, ni de nada que suene a problemas. Sus labios están sellados. Oir, ver y callar es su lema. Así le ha ido bien hasta ahora: «Tengo buenas amigas que lo han pasado mal por hablar demasiado», dice. Selena no piensa en el futuro, pero asegura que no tiene intención de abandonar su profesión a no ser que su vida diera un giro de 180 grados: «Puede que algún día me case y que mi marido me saque de esto, pero mientras ¿qué voy a hacer?».