La Organización Mundial del Comercio (OMC) ha intentado por todos los medios blindar la cumbre que estos días se celebra en Qatar para que fuera inexpugnable al Ejército de la desobediencia, nombre dado a los autores de los disturbios de Praga, Gotemburgo o Génova. Pero éstos parecen dispuestos a cambiar sus armas. La fortaleza de Qatar. A pesar de que el país ha sido casi inaccesible a los manifestantes extranjeros, pues sólo se concedieron en torno a 400 visados para estas fechas, los organizadores no han podido evitar que algunos manifestantes dejaran patente su rechazo a la política internacional. No obstante, lo que sí lograron fue evitar el mal trago que pasó la OMC en 1999, cuando suspendió la reunión de Seattle. Libertades restringidas. Qatar es, además, un país con las libertades muy restringidas y en el que, legalmente, se puede aplicar la pena de muerte para delitos comunes. La propaganda antiglobalizadora airea que un funcionario de la Embajada de EE UU fue condenado sin pruebas a dos años de cárcel, acusado de criticar en un chat a la familia real. Y otro inconveniente para quienes quisieron «reventar» el acto, viajar desde París a Qatar cuesta el triple que a Gotemburgo o Génova. El contra-ataque. Desde páginas de Internet como rebelión.org se lanzó una ofensiva para entorpecer la cumbre de Qatar. «Debemos continuar aplicando nuestra presión, pero hay que adaptarse a una situación estratégica cambiante», admiten. Estos días, una de las presencias más llamativas de la «resistencia» fue la del granjero Jose Bove, que se encargó de boicotear las reuniones con vistosas protestas, aunque no tan numerosas como en anteriores reuniones. Bloqueo de las Bolsas. Otra batalla que preparan algunos grupos de la antiglobalización es el bloqueo de los sistemas informáticos de las principales Bolsas de valores del mundo, coincidiendo con las fechas de las cumbre de la OMC en Qatar. En la Red se ofrecen instrucciones de cómo hacerlo. «Hay que utilizar todos los medios de desobediencia civil», proclaman. El desquite, en Bruselas. Pero si la lucha de Qatar no ha sido todo lo fructífera que los autores de la protesta querrían, todavía queda en la agenda de este año la cumbre de Bruselas, donde se reunirán los Quince a mediados de diciembre. Para esa fecha está convocada una marcha entre la ciudad y el palacio de Laeken, residencia oficial de los reyes de Bélgica, y una protesta masiva que se está preparando al detalle.