Neil Young, el artista íntegro por excelencia, tocará mañana en A Coruña En 1974 compró 280.000 copias de uno de sus discos porque no le gustaba
10 jul 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Neil Young recorrerá mañana en A Coruña los surcos de una discografía mítica. Beck Hansen, oro joven, hará los honores de telonero. El mundo del rock estira la alfombra allá donde pisa el canadiense, una leyenda que ha demostrado que uno puede ganar muchos dólares con la música sin plegarse a las convenciones de la industria. En las antípodas de fenómenos planetarios y manofacturados como Ricky Martin está Neil (55 años), apóstol de la integridad. Empecemos con una declaración de principios: «Estoy convencido de que lo que vende y lo que hago son cosas totalmente distintas. Si coinciden es por casualidad». Toma ya. Young tuvo su momento de gloria masiva en 1972, con Heart of gold. «Esta canción me situó en el centro de la calzada. Viajar por allí se convirtió en una aburrimiento, así que me dirigí hacia la cuneta. Fue un trayecto más duro, pero allí había gente más interesante». De hecho, tras Harvest facturó tres discos de tono deprimente. Mejor en la cuneta que subido a un escenario patrocinado por una multinacional. «No canto para Pepsi / ni para Coca / no canto para nadie / porque me haría parecer un payaso / esta nota es para ti», (This note''s for you). A los tribunales Su público. Eso es lo único que interesa a Young, que siempre ha hecho lo que le ha petado. Geffen llegó a amenazarle con mandarlo a los tribunales porque, entre 1982 y 1987, creaba «discos irreconocibles», según la compañía. Un clásico Young. Ése es su lugar en la música y ante la música. Proclama su alergia a los compactos. «No ofrecen música, sino una representación. La magia está en el ruido de fondo. Escucha un disco de principio a fin y luego el mismo compacto entero. Tu organismo notará la diferencia». ¿Extraño, no? Tiene rarezas hasta con sus amigos. En 1976 salió de gira con la Stills & Young Band. Como iban de fracaso en fracaso, Neil hizo las maletas. Antes dejó una nota de despedida. «Querido Stephen (Stills): es divertida la forma en que algunas cosas que empiezan espontáneamente tienden a terminar igual. Cómete un melocotón. Firmado, Neil». Y es que al canadiense le gustan las cosas bien hechas. En los 70 compró a su discográfica de su bolsillo 280.000 copias de Homegrown. «Decidí que no me gustaba», dijo.