El binomio fatídico siembra el caos

La Voz

SOCIEDAD

RAÚL ROMAR ANÁLISIS Villalobos y Cañete sublevan a los aceiteros

05 jul 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

la ministra de Sanidad no le ha hecho falta en esta ocasión hacer uso de su bulímica lengua para alimentar la alerta social y dejar, de paso, malparado a su compañero Cañete. Se ha limitado a actuar y, paradójicamente, no se ha agarrado a los micrófonos para ofrecer explicaciones. El resultado, sin embargo, ha sido el mismo: ha sembrado el caos y la alarma entre los consumidores y ha dejado noqueado al sector aceitero español. ¿Tiene razón la ministra o su decisión resulta tan exagerada como su habitual verborrea? Puede que lleve razón en el fondo y que el benzopireno del aceite sea nocivo para la salud, aunque todavía no se haya determinado a partir de qué dosis, pero la ha perdido en las formas. Está bien eso de erigirse en el abanderado de la salud pública, -recordemos la famosa receta del caldito- pero primero hay que medir las consecuencias. Si existe un mínimo indicio de riesgo para la salud de un producto es razonable que se retire del mercado, pero el ministerio, en vez de alarmar innecesariamente a la opinión pública, bien podría haber seguido el consejo de los aceiteros, que se habían ofrecido a retirar las botellas de forma escalonada y discreta. Tampoco estaría de más que Villalobos, en vez de asumir todo el protagonismo, consultase la decisión con las comunidades autónomas y, sobre todo, que que se apresurase a determinar cuáles son los niveles de benzopireno permitidos para no mantener más en la incertidumbre a los ciudadanos y a los aceiteros. Curiosamente, la pródiga Villalobos en apariciones públicas, se ha escondido en esta ocasión, justo cuando debía hacer lo contrario y ofrecer a la opinión pública una respuesta a las múltiples interrogantes que ha planteado su decisión. ¿Pero es realmente Villalobos la única culpable? Una medida de este tipo, que afecta a toda la sociedad y a un pujante sector no parte únicamente de un sólo ministerio, y más si, por lo que parece, el responsable del directamente afectado y el que tendrá que lidiar con los olivareros, Miguel Arias Cañete, se mostró reacio. Aznar, de momento, calla. Mientras tanto, en Italia y Grecia, los otros países productores de aceite, se ríen. A ellos sí les va bien el caos español.