Los estudiantes invocan la libertad de elegir el vestuario tras las medidas tomadas por varios institutos para controlar su indumentaria Van en bermudas a clase para evitar el calor, se ponen una minifalda para lucir pierna y enseñan el ombligo porque está de moda y es sensual. Muchos adolescentes entienden que la indumentaria es una forma más de lenguaje y la utilizan para provocar. Institutos de Vigo, de Madrid y de La Seu d''Urgell intentan ponerles un bozal. El claustro de profesores de esos centros aprobó la prohibición de la «ropa de piscina», camisetas de tirantes y «shorts». Los jóvenes apelan a la libertad de imagen para elegir vestimenta. Los padres recuerdan que la solución no es imponer, sino educar en el respeto a los demás.
07 jun 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Ana no se corta. «Si me dicen cómo me tengo que vestir, me cambio de instituto». La joven estudia en un centro de Secundaria de A Coruña. Para ella no es ningún delito ir a clase con camiseta ajustada o enseñando el hombro. Por eso no entiende la decisión de centros como el Colegio San Miguel II, de Vigo, o el de Las Rozas I, en Madrid, que han prohibido a sus alumnos acudir a clase con «ropa de piscina», un calificativo que sirve para aludir a las bermudas y a las camisetas de tirantes. Los padres de los alumnos afectados del primer instituto ven la medida exagerada, mientras que los del segundo apoyan la decisión. La polémica está abierta y ahora la pregunta es hasta dónde se puede llegar. Paula, compañera de clase de Ana, apela a la libertad. «Aquí nadie nos dice lo que tenemos que ponernos, ni los profesores se meten en si llevas un piercing en el ombligo o un tatuaje en la cadera. Cada uno debe ir vestido como más le guste porque está claro que vivimos en un Estado libre». Decisión del Consejo Escolar Según la normativa autonómica vigente, los claustros de profesores pueden sugerir la introdución en el reglamento de régimen interno del centro medidas como la prohibición de un determinado tipo de vestimenta dentro del instituto. De todas formas, tiene que ser el Consejo Escolar -compuesto por profesores, padres, alumnos y representantes del ayuntamiento en el que se ubica el centro- el que adopte la decisión final. Pero para muchos padres, imponer una norma de este tipo no es la solución. Javier Ramírez, presidente de la Confederación de Asociaciones de Padres (Confapa), cree que a clase hay que ir con una indumentaria razonable, de la misma manera que no se va a la playa con un vestido de fiesta o a una recepción oficial con unas alpargatas. Así, alude al sentido común e insiste en que «igual que se les repite a los jóvenes que no es bueno tomar drogas o que la violencia de género es mala, habrá que explicarles lo que es la libertad y el respeto al otro».