La falta de tiempo está imponiendo el bocadillo como sustituto del almuerzo de tres platos El desdichado Carpanta, ese personaje del tebeo que sufría en su estómago la penuria de la postguerra, no llevaba una dieta del todo mala. Los bocadillos que perseguía son, según los expertos en nutrición, un buen sustituto de una de las comidas fuertes del día. Eso sí, siempre que se acompañe de una ensalada, una pieza de fruta o un postre lácteo. Al parecer, en este siglo los españoles volverán a la dieta de Carpanta, por el cambio en los hábitos de trabajo y la falta de tiempo para elaborar comidas de tres platos.
29 may 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Todo cabe en un bocadillo. Desde aquel bocata Roldán que se hizo famoso en Madrid hace unos años, a base de chorizo ibérico y pimiento verde -como no podía ser de otra forma- hasta todos los que se puedan imaginar con conservas de pescado o el pulpo a feira. Lo importante es que se intente variar o no cargarlos de salsas. Según el estudio presentado por el departamento de Nutrición Clínica de la UNED, con un bocadillo pueden aportarse en una comida los hidratos de carbono, grasas, proteínas y vitaminas adecuados para mantener una dieta equilibrada. Con una condición: que siempre que se acompañe de fruta o ensalada. Además, el mito de que engorda más que una comida, cae por tierra. Según el catedrático Gregorio Varela, de la Universidad San Pablo, «un bocata aporta entre 700 y 800 kilocalorías, menos que cualquier menú de cafetería», calcula. Las salsas y la falta de imaginación del cocinero son los dos principales enemigos del la alimentación a base de bocadillo. El pan inundado de mostaza o mayonesa es un aporte de grasas excesivo. Los nutricionistas creen que innovar las combinaciones, incluso alternar con hamburguesas, es interesante para que la dieta sea realmente equilibrada.