La Consejería de Salud de la Junta de Andalucía pretende poner en marcha medidas que incentiven la deshabituación del tabaco, dependencia que tiene el 31% de la población de esta autonomía. Por eso, la Junta estudia conceder vacaciones a los que abandonen el cigarrillo. Esta medida, avanzada ayer por el responsable de Salud, Francisco Vallejo, se dirigiría en primer lugar a los profesionales sanitarios y a los docentes. Según Vallejo, ambos colectivos constituyen un referente esencial para la población y consideró que el resto de fumadores reflexionarían sobre el hecho de dejar de fumar si su médico no lo hiciera y que los jóvenes tendrían menos posibilidades de iniciarse en el consumo si tampoco vieran a los maestros expirar el humo. El consejero se mostró a favor de cualquier medida que favorezca la deshabituación, como la propuesta de Sanidad de subir el precio del tabaco. Pero consideró que «parece una fórmula más relacionada con Hacienda para conseguir dinero».