El alcalde rechaza el cambio horario impuesto por Fox México, la urbe más grande del mundo, está condenada a tener desde mayo dos husos horarios, a no ser que el presidente Fox, del PAN, y el alcalde, López Obrador (del PRD), lleguen a un acuerdo. Fox decretó que el 6 de mayo los relojes se atrasarán una hora y el alcalde ha dicho que en su ciudad, no. Resultado: los «chilangos» -habitantes de la Ciudad de México- tendrán que llevar dos relojes, como el subcomandante Marcos.
24 mar 2001 . Actualizado a las 06:00 h.Parece una cantinflada, una situación tan disparatada que sólo puede aparecer en las películas de Mario Moreno. Cuando en mayo un chilango diga «ahorita vengo» el riesgo será mucho mayor que el que ya provoca su legendaria impuntualidad. A la natural indeterminación del ahorita -entre un minuto y toda una vida- se unirá la incertidumbre acerca del reloj por el que se rige cada uno, ya que el Distrito Federal no engloba a toda la ciudad. Una parte pertenece al Estado, que sí acata el cambio. De los 20 millones de habitantes, algo menos de diez residen en el Distrito Federal. Un ejemplo. El exclusivo colegio Miraflores, dirigido por Sor Salud, gallega de Vilar de Barrio, se encuentra en el Estado de México, pero la mayoría de sus alumnos viven en el Distrito Federal. ¿Qué hora prevalecerá? A la espera de la resolución de la Corte Suprema, el humor se impone. El propio Fox aprovecha su programa radiofónico semanal para mofarse de la rocambolesca situación. «¿A qué hora quedamos, a la del Obradoiro o a la de la plaza de la Quintana?». Ésta sería la traducción gallega de los chistes de Fox, que enfurecen a Obrador. Además, el partido de Fox podría complicar las cosas si sus jefes de distrito se niegan a obedecer al alcalde por desobedecer al presidente. Los emigrantes gallegos asisten al espectáculo con una mezcla de estupor y diversión. Los tertulianos de las 12.30 del café San José, todos gallegos menos un asturiano, seguirán tomando el café a la misma hora. Aunque, ¿de invierno o de verano?