22 feb 2001 . Actualizado a las 06:00 h.
El Papa pidió a los cardenales que le ayuden «de todas las maneras» para poder llevar adelante esa «comprometida misión» (la unidad de los cristianos). Juan Pablo II ha manifestado en diferentes ocasiones que la división entre los cristianos «es una vergüenza» y que tanto los ortodoxos, como los católicos y los protestantes deben poner fin en este tercer milenio a esa separación, que resta credibilidad al mensaje de Cristo. Este es, pues, su primer «encargo». También les dijo que cuenta con ellos para llevar el Evangelio por el mundo y les pidió que sean fieles a la misión que les encomienda la Iglesia y estén dispuestos incluso a dar hasta su última gota de sangre, tal y como «os solicita el Señor y espera el pueblo cristiano».