Ecuador da por controlado el vertido de combustible en las islas Galápagos

R. R. A CORUÑA

SOCIEDAD

El «Jessica» ha vertido más fuel, pero las fuertes corrientes y el viento alejan la marea negra de la costa ¿Un desastre o simplemente un grave problema medioambiental? La verdadera magnitud del vertido de setecientos mil litros de combustible en las islas Galápagos sigue sin concretarse una semana después del accidente del «Jessica». El Gobierno ecuatoriano, la Fundación Darwin y los responsables del parque nacional aseguran que el derrame está controlado y que no ha afectado a ninguna especie o ecosistema vulnerable, pero la amenaza persiste. El barco sigue derramando fuel y el casco se agrieta cada vez más.

24 ene 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

El Jessica ha derramado ya algo más de setecientos mil litros de combustible, formando una mancha en el mar de entre 1.000 y 3.000 kilómetros cuadrados, pero en su interior todavía quedan en torno a 160 toneladas de fuel. Parte de esta cantidad empezó a verterse en la noche del martes debido a una nueva fractura producida en el barco, aunque fuentes oficiales cifran el escape en tan sólo mil litros. El optimismo oficial también se justifica en el hecho de que la marea negra ha sido atenuada por los vientos y las fuentes corrientes marinas, que alejan el combustible de la costa, y por el intenso sol, que facilita la evaporación del fuel. Sin embargo, los ecologistas temen que el nuevo vertido cree una mancha de igual dimensión que la anterior y que las mismas corrientes que ahora la alejan de la costa la puedan acercar a ella. De hecho, ayer se conoció que la mancha alcanzó un pequeño islote. El Gobierno de Ecuador, entretanto, calcula que la emergencia ambiental en las Galápagos durará, al menos, doce semanas, aunque ya no habla de una tragedia o de un desastre, sino de un «grave problema ambiental», según explicó un asesor del Ministerio de Medio Ambiente. Ayuda de España Pero se trate de un desastre o simplemente de un grave problema, la comunidad internacional ha reaccionado y ha empezado a enviar su ayuda a Ecuador en forma de material y técnicos para controlar la marea negra y para realizar un seguimiento de los ecosistemas amenazados. Al apoyo ofrecido el lunes por Francia, Alemania e Inglaterra se ha sumado ayer el de la Comisión Europea, que enviará tres expertos para ayudar en la coordinación de las tareas de limpieza. En España, el ministro de Medio Ambiente, Jaume Matas, se ofreció a enviar a Ecuador los medios técnicos y humanos que sean necesarios para asegurar la biodiversidad.