Un buen «look» de «guiri» es la mejor arma para descubrir cómo se trata a los turistas Calor tórrido y sin brisa de agosto en Santiago. La jornada perfecta para ponerse a turistear por la ciudad, pero de incógnito. Elijo algo exótico, pero no tanto por una mera cuestión de acentos. ¿De Andalucía? Demasiado complicado hablar como La Pantoja.
17 ago 2000 . Actualizado a las 07:00 h.¿De Portugal? Mucho luso pululando por la ciudad y puedo ser descubierta en cualquier momento. ¡Ya está! De Italia. El resultado es una mezcla explosiva entre las oes abiertas del interior de Lugo y la fonética de Silvana Mangano. Ahora, el guiri-look es fundamental para dar el pego. Sandalias, pantalón de esos que no se pegan inevitablemente a la pantorrilla, camisa de gasa y, por su puesto, las gafas de sol. Luces, cámara, acción y empieza el viaggio per Compostela. Cola en la oficina de turismo de la rúa do Vilar. El plano es esencial. Las encargadas de la oficina, todas señoritas y ningún caballero, repiten discurso: «Usted está aquí. Éste es el casco monumental y los edificios principales están en torno a las plazas». A la derecha, un hombre con niño pregunta por un parque con toboganes que no sea el de la Alameda. «Pues no sé», contesta una de las jóvenes, al mismo tiempo que pide ayuda a una de sus colegas. Quiero meter baza y decir que hay columpios en el jardín de Galeras o en la plaza Roxa, pero me muerdo la lengua. Por fin llegó la hora de la verdad. Ahora me toca el turno. _Excusi, ¿l''autobús pintoresco que ricorre la cittá? (Pregunto por el bus turístico) _Tiene que ir a otra oficina para que le informen. Está en esta misma calle, sigue andando por esta acera y ya la ve. Como en la oca, voy de casilla en casilla, pero de información. Otra vez la cola y, de nuevo, todo mujeres. Un joven austríaco pregunta por un recuerdo típico de Galicia. «Puede llevar una guía de Santiago, esta de aquí se la puede llevar por sólo trescientas pesetas», le sugiere una de las jóvenes de información. Y el austríaco va y la compra. Ahora, pregunto yo. «¿L''autobús pintoresco, prego?». Otra vez el plano y el «usted está aquí». Aclarado. El bus sale de Xoán XXIII.