Y los duques se hicieron a la mar

REDACCIÓN RIBEIRA/VILAGARCÍA

SOCIEDAD

La infanta Cristina, Iñaki Urdangarín y su hijo disfrutaron de otra travesía por la ría de Arousa en el último día de su estancia en Pobra Los duques de Palma y su hijo Juan bebieron ayer los últimos sorbos de su visita privada a Pobra, una estancia que pasó casi desapercibida para los vecinos, pues el descanso en el pazo de la condesa de Fenosa y las travesías por la ría de Arousa ocuparon la mayor parte de la agenda de la pareja real y los amigos con los que viajaron.

18 jun 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

Sin embargo, por aquello de no perder la forma física, el marido de la infanta Cristina, Iñaki Urdangarín, estuvo haciendo footing a primera hora de la mañana. Al igual que ocurrió el sábado, alrededor de las once se hicieron a la mar a bordo del yate Bruma II, propiedad de la condesa, Carmela Arias y Díaz de Rábago. En su periplo por la ría de Arousa, los duques de Palma arribaron a Carril, en Vilagarcía. Su objetivo no era otro que el restaurante Loliña, donde disfrutaron de un almuerzo basado en los productos que ofrecen las costas gallegas. Así, el menú se compuso de almejas a la marinera, percebes, vieiras estilo Loliña y rape guisado. La tradición también imperó en el postre, a base de filloas, arroz con leche y unas frugales cerezas. Una vez finalizada la comida, la infanta Cristina se dirigió en automóvil hacia Pobra, mientras que su marido optó por retornar en el propio barco de la condesa de Fenosa. Sobre las siete regresaron al Club Náutico de Pobra do Caramiñal; el pequeño Juan, profundamente dormido, seguramente por el cansancio que le causó tanto ajetreo, en brazos de su padre. Los duques de Palma tenían previsto partir hacia Barcelona a primera hora de esta mañana.