¿Cuándo conoceremos el segundo final de  «Juego de tronos»?

La serie ha marcado una época, pero para descubrir la verdadera grandeza del mundo de «Canción de hielo y fuego», no queda más remedio que ir a los libros. Y rezar tanto a los antiguos como a los nuevos dioses porque George R.R. Martin escriba los dos que quedan cuánto antes. Su guardia no ha terminado

«Y en sus manos, las dagas». Estas son las últimas palabras publicadas por George R.R. Martin en la inacabada obra literaria Canción de hielo y fuego, la que ha dado vida, aliento y sustento a la serie de HBO que ha marcado una era en la historia de la televisión, Juego de tronos.  

Esa escena es la última de Danza de dragones, el quinto de los siete libros previstos por el escritor afincado en Santa Fe. Y preludia la muerte de Kevan Lannister, el hombre que estaba salvando la monarquía de su sobrino nieto Tommen. Eso ocurrió hace una eternidad para los espectadores que han visto la serie. Tanto el pequeño rey como el hombre que siempre decía lo que primero pensaba su hermano Tywin hace tiempo que son historia en la pantalla, pero una muerte la hemos visto y leído. La otra no. Solo la hemos visto. ¿Se producirá igual en los libros? Solo Martin lo sabe. 

La saga no está completa. La componen siete libros; Juego de tronos, Choque de reyes, Tormenta de espadas, Festín de cuervos, la citada Danza de dragones, Vientos de invierno y Un sueño de primavera. Martin solo ha escrito cinco. Y han pasado más de ocho desde la publicación del quinto en inglés. El drama se produjo en el 2016. En una fría mañana de enero, alas negras trajeron palabras negras. Y dieron una triste noticia a los hasta entonces orgullosos lectores de la saga de literatura fantástica más influyente y popular del siglo XXI. 

El escritor estadounidense había doblado la rodilla: Vientos de invierno, el libro más esperado de los últimos años, no estaba acabado. Y la serie iba a adelantar a los libros. Tres años y medio después, con la serie terminada, sigue sin ver la luz. No está acabado, pese a las teorías de la conspiración que hoy pululan por la Red y apuntan a un inverosímil pacto de conveniencia entre el escritor y la prestigiosa productora.

Martin ha sido contundente estos días desmintiendo la supuesta componenda. Fue también muy duro entonces consigo mismo: «No obtengo ningún placer al escribir estas palabras. Te he decepcionado (por el lector). Mis editores están decepcionados, HBO está decepcionada, mis agentes literarios, traductores y editores extranjeros están decepcionados, pero tal vez nadie esté más decepcionado que yo. Durante meses no he querido nada más que poder decir: "He terminado y entregado The Winds of Winter"... Pero no».

El autor estadounidense empezó a atascarse tras la tercera entrega. Tardó seis años en acabar el cuarto (Festín). Y otros seis en publicar el quinto (Danza). Él se ha autoproclamado numerosas veces un «escritor lento». Soporta lo mejor que puede las presiones de miles de fans que en Internet cuestionan que no dedique 24 horas del día los 365 días del año a escribir las novelas y que temen que la saga quede inconclusa. Y tuvo que resignarse hace ya mucho tiempo a que su versión, la original, vaya a ser la segunda que conozcan millones de personas. 

Pero en el desastre llega la esperanza. Muchos de los decepcionados con la última temporada de Juego de tronos miran ahora ansiosos hacia Santa Fe. Confían en que Martin escriba un final diferente. Y que remedie muchas de las decisiones que, a su juicio, tomaron de forma equivocada los creadores de la serie, David Benioff y D. B. Weiss. ¿Será así? ¿Han destripado los capítulos lo que va a pasar en los libros?  Pues la respuesta que dio el escritor en el 2016 fue muy gallega: «Quizás. Sí y no». Entonces la serie y la saga separaron «sus caminos». ¿Se volverán a encontrar?  

El caso del malogrado rey Tommen es paradigmático, pero no es único. Hay muchas dudas sobre todo lo que se ha contado en televisión desde la sexta temporada. ¿Va a haber muchas diferencias entre las páginas y lo visto en las pantallas? Evidentemente, la serie no puede manejar un abanico de personajes tan grande como los libros, tiene que simplificar en tramas y ambientes, pero el final debería de ser parecido, al menos en el fondo. Martin siempre dijo que Canción iba a terminar de forma «agridulce». Y que le había contado a los máximos responsables de la producción cuál era. Eso coincide con lo que vimos ayer. Y con lo que ha vuelto a expresar el escritor en su blog: «¿El libro o la serie? ¿Cuál será el verdadero final? Es una pregunta tonta...» 

 Repasemos algunos de los arcos que cambian. (Ojo, a partir de aquí hay destripes de la trama de la serie y los libros).

Ojo, a partir de este momento, el artículo da por supuesto que se han leído los cinco libros publicados o las ocho temporadas de la serie

En la pantalla, la matriarca de los Stark, Catelyn, muere en la boda roja. Fin de la historia. En los libros, su suerte es diferente resucita -la magia de muerte también es poderosa al sur del muro- y se convierte en  la líder de la hermandad sin estandartes. Y emprende una encarnizada campaña de exterminio contra los traidores Frey. Su hija de ficción, Sansa Stark, pasa también un calvario en las páginas impresas, pero se libra -al menos de momento- de casarse con el sádico Ramsay. Los Bolton utilizan a otra chica norteña para hacerla pasar por Arya. Es a ella a quién maltrata y veja el segundo bastardo más famoso de los siete reinos. 

Los verdaderos orígenes del héroe más arquetípico de la serie y los libros, Jon Snow, son uno de los pilares narrativos de Canción de hielo y fuego. En los libros el lector aún no sabe la verdad. Y de hecho no sabe si el comandante de la Guardia de la Noche sobrevive al atentado que perpetran contra él sus camaradas. También Stannis Baratheon sigue vivo. Y ha capturado a Asha (que no Yara) Greyjoy. Entre otras maniobras e intrigas, los Martell de Dorne juegan con varias cartas y ejércitos intactos su particular juego de tronos enfocado en la venganza. Y unos vasallos del Norte, los Manderly, envían a Ser Davos a una delicada misión: recuperar a Rickon Stark de una isla donde hay caníbales. 

La relación de Jon y Daenerys ha dado mucho que hablar en la pantalla a lo largo de las dos últimas temporadas. ¿Se conocerán en las páginas? ¿Se enterarán de que hay otro pretendiente al trono de los Siete Reinos? Se llama Aegon. Supuestamente es un Targaryen. Criado por uno de los mejores amigos del malogrado príncipe Rhaegar, Jon Connington, ha desembarcado en Poniente con un temible ejército, la compañía dorada. ¿Cuál será su papel? ¿Nos da pistas de su importancia que no haya salido en la serie?

Martin aclara un poco las cosas: «Hay personajes que nunca han aparecido en la pantalla, y otros que murieron en la serie pero siguen vivos en los libros... Los lectores sabrán que les ha pasado a Jeyne Poole, Lady Stonehart, Arianne Martell, Victarion Greyjoy, ser Garlan el Galante [...] y muchos otros personajes... Y también habrá unicornios, de alguna manera». 

A la hora de hacer una valoración con cierta perspectiva conviene recordar que el gran enemigo de la humanidad en la pantalla, el rey de la noche, no existe en los libros. Solo es una figura de leyenda. Y también tener en cuenta que, por lo visto/leído hasta ahora, parece muy difícil que Martin haga teletransportarse a ejércitos por el mapa de Poniente y acelere tramas. Él tiene la última palabra. Y quiere decirla. Tiene «3.000 páginas» a su disposición frente a las seis horas de Benioff y Weiss.

Su guardia aún no ha terminado: «Yo escribiré. Vosotros lo leeréis. Entonces cualquiera podrá hacer su valoración. Y discutirla en Internet». 

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María Viñas

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Por lo menos no fue todo un sueño. Tras ocho temporadas alimentando sofisticadas tramas que, al final, resultaron ser callejones sin salida -tanta conjetura para nada-, Juego de tronos resolvió esta noche el futuro de Poniente con un capítulo muy bonito de ver, claro que sí, pero apresurado y vaciado de todo contenido complejo: el atajo para cerrar esta folletinesca historia medieval fue correcto, y ya. Mucho lerele y poco lirili. Tuvo algún momento delicioso, escaso aunque reconfortante, emotivo y ocurrente en el que la palabra se impuso a la acción y funcionó, pero tampoco demasiado, tampoco para echar cohetes. ¿Dónde quedó la épica, especialmente a medida que el episodio iba avanzando? ¿En serio era Bran «el Tullido», rey de los Seis Reinos, la agridulce conclusión prometida? Quién se lo iba a imaginar; muy pocas quinielas serias contemplaban tal opción.

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