«Los protocolos se están cumpliendo sin ninguna incidencia»

PABLO J. RAÑALES / A. U. FERROL / LA VOZ

SELECTIVIDAD

NURIA ABELLA Y JAVIER PIÑÓN, ALUMNOS QUE SE EXAMINAN DE LA EBAU
NURIA ABELLA Y JAVIER PIÑÓN, ALUMNOS QUE SE EXAMINAN DE LA EBAU JOSÉ PARDO

La segunda jornada de la EBAU se desarrolló sin problemas pese a las restricciones

09 jul 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Desde este martes hasta hoy, la generación del 2002 se enfrenta a un proceso casi místico: la reducción de su existencia a la mínima expresión. Unos cuantos folios, unos bolígrafos, los apuntes, un gel hidroalcohólico y la familiar mascarilla componen el retrato vital de estos días para los estudiantes de 18 años, que se enfrentan a una prueba de acceso a la Universidad con un nuevo modelo de examinación.

El campus de Esteiro cobija las principales sedes para la selectividad. Hay, justo en el horario asignado para examen, una calma anticiclónica; el silencio se encarga de llenar todos los espacios de un campus sin movimiento y sin ruido, vacío; solo algunos profesores resisten la espera sentados en los bancos o tomando algo en la única cafetería abierta, alejados de los pasillos de los edificios donde se realizan las pruebas. Es una consecuencia del protocolo del covid-19: ni alumnos ni profesores pueden permanecer en los corredores de las sedes.

La organización es mayor que en otros años. En los centros de gran tamaño, el acceso de los estudiantes se ha distribuido por distintas escaleras y puertas para tener una entrada escalonada.

También se puede encontrar, dentro de los edificios, el recordatorio de la «nueva normalidad»; los carteles informativos y los puntos con geles hidroalcohólicos, mascarillas y aguas, como los que se han dispuesto a la entrada de la Facultad de Enfermería, se encargan de rememorar lo atípico de la cita. Sin embargo, el protocolo del covid-19, en la segunda jornada de selectividad, se desplaza a un lado una vez que se ha interiorizado, y las pruebas de acceso se constituyen como un agujero negro que concentra toda la atención de los estudiantes y docentes.

Ignacio Alonso, profesor del Tirso de Molina, comenta a la salida que, a nivel sanitario, solo «los descansos son puntos conflictivos; los protocolos dentro se cumplen sin incidencias». Explica, también, cómo la prueba de selectividad de este año resulta más determinante que en otras ocasiones. Las notas del segundo curso de bachillerato han sido, generalmente, más igualitarias por la forma de evaluación basada en el primer y segundo trimestre, y la diferencia entre unos y otros estará, sobre todo, en las pruebas de acceso y la media del primer curso de bachillerato. Son, realmente, dos elementos que cobran fuerza en la pugna numérica por sobrepasar las notas de corte. En contraposición, el nuevo modelo de examen, con más opciones a elegir, «les permite hacerse fuertes en lo que controlan», según Alonso.

Descanso de la mañana

La calma se rompe conforme se acerca el descanso de la mañana. Las figuras de los estudiantes copan los bancos, relucen los apuntes y las conversaciones se dirigen hacia el examen anterior o posterior. Se vive, con las mascarillas de por medio, un ambiente parecido al de otros años.

Nuria Abella y Javier Piñón, alumnos del IES Punta Candieira, hacen hincapié en que la exigencia de las preguntas no ha disminuido, pese a que «se nota el mayor número de opciones» a disposición, como explica Javier. Los nervios por la incertidumbre de los protocolos y el tipo de examen a realizar se disipan en el segundo día, y aumenta la familiaridad con el entorno. «Nos examinamos en la misma aula que nuestros compañeros de instituto. Ayuda sentirse como si estuviéramos en clase», explica Irene Barreiro, del IES de Fene.

Esta semana se pone punto y final a un curso académico lento, como lenta y paulatina es la vuelta de los estudiantes, tras el descanso, a las aulas. Y, luego, el regreso a lo primigenio: el silencio.