«Ser notaria de mayor, ¿por qué no?»

Una alumna de instituto aprende en una notaría para ver la profesión por dentro


LUGO / LA VOZ

Pocos niños sueñan con convertirse en notarios cuando sean mayores. Pero, «¿por qué no?», se pregunta Jennifer Fernández Conde, una alumna del IES Lucus Augusti que va por la rama de Humanidades. Acaba de cumplir los 17 años y valora sus alternativas profesionales a poco más de un año de entrar en la Universidad. Ayer pasó la mañana aprendiendo en el despacho de Natalia Nieto, ubicado en el número 3 de la Rúa da Raíña, gracias a una iniciativa del Consejo General del Notariado.

«Nos explicaron la actividad, y nos presentamos cinco voluntarios; me escogieron a mí», cuenta Jennifer con una sonrisa tímida. Este curso los alumnos de primero de bachillerato del instituto lucense ya tuvieron varias charlas enfocadas a las posibles salidas profesionales, pero esta es su primera experiencia sobre el terreno y espera que sea muy enriquecedora. Buscaron para la experiencia entre alumnos de primero de bachillerato porque los de segundo están «algo agobiados» ya con la Selectividad.

Mucha desinformación

«Hay mucho desconocimiento en la sociedad en general sobre nuestra profesión. Muchos creen que el notario es un chapón, que se saca una oposición muy difícil y que una vez que aprueba se pasa el día firmando», explica Nieto con resignación. «Lo cierto es que tenemos muchísimo trabajo y hacemos cosas muy diferentes».

Combatir toda esa distorsión es la misión de la notaria que arrancó su despacho en Lugo en el 2008, que tendrá apenas unas horas para que Jennifer Fernández se empape de las cosas que hace. Desde primera hora de la mañana hasta las dos de la tarde, la alumna del Lucus Augusti se sienta al lado de Natalia Nieto y escucha con atención. «Vamos sobre la marcha con cosas que me van entrando, antes miramos una póliza y ahora estábamos con una escritura. Quiero que aprenda muchas cosas, pero la idea es que se lleve una idea general de lo que puede suponer esta salida profesional», dice Nieto mirando hacia su alumna.

Es la primera vez que tiene una aprendiz tan joven. El año pasado, tuvo en su notaría una universitaria que estudiaba Dirección y Administración de Empresas. «Fue diferente porque pasó aquí un mes y tuve tiempo a explicarle más cosas, pero es una maravilla poder explicarle a alguien que quiere aprender», reconoce. Unos días antes de recibir en su despacho a la estudiante del Lucus Augusti le preguntó a su hija de 14 años si sabía en qué consistía a lo que se dedicaba su madre para tener una referencia antes de encarar la experiencia. «No tenía mucha idea, aunque es cierto que en casa tampoco hablo de trabajo; mis hijos me ven salir y entrar de casa y poco más», cuenta Nieto.

Jennifer todavía no ha decidido cuál será su camino profesional. «Hay muchas cosas que me apetece hacer y de momento prefiero no cerrarme ninguna puerta, esta puede ser una buena alternativa», cuenta la estudiante que reconoce que es «un poco estresante» tener que decidir tan pronto a lo que se quiere dedicar en unos años teniendo tantas opciones por delante.

Natalia Nieto espera, por su parte, que la experiencia no solo le sirva a su aprendiz por un día. «Cuando vuelva al instituto, seguro que puede contarles a sus compañeros lo que ha visto aquí esta mañana y muchos de ellos se lleven una idea aproximada de lo que es esto», dice.

La experiencia tuvo lugar ayer gracias a una iniciativa del Consejo General del Notariado

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
3 votos
Comentarios

«Ser notaria de mayor, ¿por qué no?»