Reconoce que la burocracia se ha incrementado mucho con Bolonia
26 ene 2014 . Actualizado a las 07:00 h.Al vicerrector Ignacio Barcia le corresponde la difícil tarea de conjugar los intereses de profesores y alumnos y de velar por la calidad de la enseñanza en los tres campus de la Universidad de Vigo.
-¿Existe desconexión entre la Universidad y la sociedad?
-Cada vez menos, pero es cierto que se ha achacado esa falta de conexión con el exterior. La investigación y el estudio pueden tener esa tendencia a concentrarse en uno mismo. Debe ser más centrípeta, tenemos que explicarnos y decir cómo somos, porque nos debemos a la sociedad que nos sostiene. Para contribuir a ello, yo mismo explico en secundaria y bachillerato las características de la Universidad, títulos y demás.
-Hablan de transferencia como si todo el mundo supiera qué es.
-La idea de transferencia tiene que ver con los conocimientos que se generan y su traslado a la sociedad, algo fundamental.
-¿Dónde se perciben más cambios, en el profesor o el alumno?
-Llevo 25 años dando clases y el cambio en los alumnos es brutal. Los profesores también, pero nos cuesta más cambiar el chip. Todavía queda esa caricatura del que se sube a la tarima, da apuntes y hace el examen, aunque cada vez menos porque está cambiando. Los procesos de evaluación tienen que adaptarse a la nueva situación, deben servir para aprender. También es cierto que cada vez hay menos dotación para profesorado y que los docentes se quejan de que si llegan a los 300 alumnos, ese tipo de docencia cercana es imposible.
-¿Cuál es la nueva misión del profesor?
-Debe ser la de acompañar, orientar y guiar. El acceso al conocimiento ya no está tan jerarquizado, ahora cualquiera tiene acceso a las fuentes. Estamos trabajando en las normas de evaluación y calificación, ya se ha presentado el borrador para ofrecer la posibilidad de presentar enmiendas y a continuación, aprobarlas.
-Hay alumnos que prefieren los exámenes en diciembre, en lugar de enero, para no darse el atracón después de Navidades.
-Cada vez tiene menos sentido que un profesor llegue y suelte el rollo para que luego se lo cuenten otra vez los alumnos en un examen. La evaluación continua es casi lo más importante, no tiene sentido dejarlo pata última hora.
-¿Qué otros cambios supone Bolonia?
-En este momento estamos adaptando muchas cosas que tienen que ver con la relación docencia-alumno como el desarrollo de unas nuevas normas de permanencia de grado y máster, que se puso en marcha este curso.
-¿No hay forma de cambiar la fecha de selectividad ?
-Tal como está ahora es un problema que en algunas comunidades autónomas ya han resuelto porque no depende de las universidades. Los alumnos que aprueban en septiembre se incorporan a mediados de octubre y pierden casi mes y medio del primer cuatrimestre. Eso hay que solucionarlo.
-¿Existe fracaso universitario en Vigo?
-En general, este curso ha habido un descenso de estudiantes en las universidades, pero en la de Vigo se mantiene más o menos como otros años. Se dan fenómenos curiosos como los casos de gente que estudiaba fuera y vuelve a Vigo por la crisis. Otros no pueden trabajar y optan por estudiar, aprovechan para hacer un máster, otra carrera.
Para conocerlo con exactitud habría que hacer un análisis metódico y bien hecho.
-¿Han aumentado los conflictos entre profesores y alumnos como sucede en otros niveles de la enseñanza?
-En la Universidad el perfil es muy distinto, hay una especie de filtro por el hecho de que va quien quiere a diferencia de la enseñanza obligatoria. Los estudiantes van cambiando y manejan otros referentes distintos a los que tenemos nosotros: películas, música... En este momento los alumnos son más reivindicativos en el sentido de exigencia, como usuarios de un servicio. Tienen muy claro lo que pueden exigir y presentan reclamaciones. Me parece muy bien, aunque suponga más trabajo.
-Y los docentes, ¿de qué se quejan?
-Hay quejas del exceso de burocracia que se ha incrementado con Bolonia. Muchas veces se desconoce que la labor del profesor no solo es docente, sino que existe otro trabajo ingente detrás. Ahora la Universidad es de las instituciones que están siendo más medidas, observadas y evaluadas. Cuando hay una titulación, el plan de estudios es todo un proyecto evaluado por una agencia externa. El proceso puede ser insostenible, una locura, por la cantidad de comisiones, acreditaciones... Las propias agencias de calidad están parando un poco para no crear un monstruo.
-¿Llama la atención la escasa asistencia de alumnos en los actos de la institución?
-Es cierto que en unos sucede más que en otros. Más preocupante me parece que su cupo de representación no se cubra en los órganos de la Universidad. Hay una deficiencia y es una pena. Se está desarrollando un reglamento que podría suponer un incentivo.