?eltia Laya es una de las jóvenes que aprobó la selectividad la pasada semana, lo que le abre la opción de estudiar en Santiago y residir fuera de su domicilio familiar. «Teño claro que quero un piso, para vivir a experiencia de compartir vivienda coas miñas amigas de toda a vida», comenta entusiasmada Zeltia. Entretanto, su madre, Maricarmen Sánchez, asegura no tener muy claro «o que se ven enriba; non creo que o que lle den de beca chegue para cubrir todos os gastos». Lo cierto es que, de momento, no saben cuánto necesitarán para mantener a su hija en Santiago, pero «polas referencias doutras persoas, se que é moito». Aunque no tienen cerrado el contrato fueron ya a ver uno en la calle A Rosa: «Está moi ben coidado, ten tres habitacións e unha renta de 600 euros; pero teño que mirar outros para comparar; de momento, ten unha amiga así que tería que buscar outra máis». Tampoco el coste de la matrícula es gasto claro para la familia, «non hai límite en Filosofía, así que a matrícula pode facerla en octubre; aínda non sei cando costa».