Reportaje | Los hábitos de dos premios extraordinarios Verónica Boo y María Álvarez son dos de las mejores estudiantes gallegas del año pasado; su receta es tratar de comprender la materia en vez de memorizar
12 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.Los Premios Extraordinarios de Bachillerato 2004-2005 tuvieron una nota compostelana: el 25% de los premiados estudiaron en centro ubicados en la capital gallega. Dos de las premiadas son María Álvarez García y Verónica Boo Martínez. Verónica estudió en el IES Xelmírez II y vive en Oroso. Por su parte, María estudió bachillerato en el IES Sar, aunque antes había estado en el Rosalía de Castro, centro en el que estudió otra premio extraordinario y amiga de María, Elisa Pose. María y Verónica no sólo comparten la excelencia académica que delata el premio, también comparten edad, ambas tienen 18 años, aunque María nació en Diciembre por lo que entró en la universidad de Valencia con 17, donde cursa Bellas Artes. Verónica cursa Mestre especialista en Educación Primaria. También coinciden en que el método para alcanzar estos resultados académicos incluye organización, capacidad de comprensión, disciplina y algunas horas de estudio. María Álvarez afirma que no es «de estudiar mucho, aunque saque buenas notas», algo que reconoce que le cuesta creer a sus amigos. Explica que nunca se ha quedado a estudiar de noche y que, en un día normal, dedica «una hora, dos, o nada a estudiar; depende del trabajo pendiente o de los exámenes». Señala que el truco está en examinarse «con otra mentalidad, porque hay mucha gente que va a los exámenes muy nerviosa». Su método de estudio es simple «voy a clase, al estudiar no memorizo, intento entenderlo, y cuando voy al examen lo explico con mis palabras». Por su parte, Verónica Boo defiende la organización como clave para lograr buenos resultados. «Hai que estudar o necesario e organizarse», explica. Para preparar la selectividad utilizó un folio en el que se marcó unos horarios de estudio que cumplió escrupulosamente. «É moi importante a autodisciplina, señala. Habitualmente dedica un máximo de cinco horas al día para estudiar. No lo considera «tanto esforzo» porque fue «adquirindo o hábito dende antes do bacharelato». Tampoco memoriza la materia. ¿Cómo es la vida de estas dos chicas? Pues, como ellas mismas dicen «muy normal». Ambas pueden salir de noche cuando quieran, sus padres no les ponen inconvenientes. Eso sí, no son de ir de marcha todos los días. Se limitan a los fines de semana, y no a todos. Sencillamente, no les gusta tanto. Las dos han recibido el premio «con mucha ilusión». Para María es importante porque «es algo que hemos logrado por nosotros mismos, con nuestro esfuerzo». Verónica «non o esperaba» y cree que es algo «moi bonito». Sin embargo también piensa que puede tener un punto de injusticia ya que «é sólo un examen». Verónica se pone en la piel de otros estudiantes que «igual tamén estaban moi ben preparados, pero non tiveron sorte ou non puideron cos nervios». Ahora afrontan la universidad conscientes de los cambios que se han producido a su alrededor. Verónica explica que los profesores «son moi próximos, pero todo é máis impersoal; non miran tanto por nós e prima a nosa responsabilidade». María coincide con ella en que ahora los profesores están «menos pendientes» de ellas.