La convocatoria de la selectividad colapsó los accesos al campus

Elena Silveira
E. Silveira A CORUÑA

SELECTIVIDAD

Conductores que trasladaban a sus hijos a la prueba sufrieron atascos de hasta media hora El desembarco de bachilleres incide en los servicios de cafetería, biblioteca y limpieza

15 jun 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

?os estudiantes de bachillerato estaban citados ayer a las nueve de la mañana en el campus de Elviña. Pocos llegaron puntuales debido a las retenciones de tráfico que obligaron a muchos conductores a esperar pacientemente (hasta media hora) en los atascos que se formaron en los accesos al campus, tanto por la avenida de Alfonso Molina como por la carretera de Pocomaco. Además de los habituales problemas en la circulación viaria en hora punta, ayer se sumó a este caos, que cerca de 1.900 padres trasladaron a sus hijos en coche a las pruebas de selectividad. Por suerte, la hora de inicio de los exámenes estaba fijada para las diez, y se pudieron realizar sin ninguna incidencia destacada. Este desembarco de bachilleres en las facultades de Derecho, Económicas, Informática y Caminos se dejó notar en varios ámbitos. Uno de ellos fue el de la limpieza. Según explicaron ayer empleados de la Universidad que realizan este trabajo, durante los días que duran las pruebas tienen que hacer un esfuerzo extra: «Nótase, sobre todo, nos baños porque hai máis atascos de papel, hai que facer máis reposicións e estar máis pendentes da limpeza». Según explicaron, la avalancha de alumnos también queda patente en el hecho de que los ceniceros se llenan enseguida, las colillas se multiplican en el suelo y las papeleras están repletas de papeles. En las bibliotecas también se nota la presencia de más alumnos de los habituales. El mediodía es, según los responsables de este servicio, el momento de más afluencia: «Porque es cuando aprovechan para repasar para las pruebas de la tarde. Se comen el bocadillo en el vestíbulo y después entran. En la media hora de descanso que les dan entre los exámenes de la mañana y entre los de la tarde se quedan en los pasillos o salen afuera», explicó ayer una de las bibliotecarias de la facultad de Derecho. De todas formas, aseguró que cada vez hay menos alumnos que acuden a las pruebas de selectividad: «Hubo años en los que no había asientos para todos. Aquí vinieron alguna vez cerca de mil alumnos, y hoy están algo más de 450». También en las cafeterías se han preparado para las pruebas de selectividad. Bocadillos variados, más tapas y más platos de los menús impiden que los servicios de comedor se colapsen.