CRÓNICA
01 oct 2001 . Actualizado a las 07:00 h.«Estoy muerta de miedo. Me quiero plantar ya», cuenta Ana. Tiene 18 años y está hecha un manojo de nervios. Va a estudiar Derecho y ayer vivió, como otros cientos de estudiantes, el primer día de su nueva vida de universitaria. «Nos han explicado el programa y es aterrador. Habrá que ponerle codos al asunto», señala su amiga Teresa. Hasta hace unos días iban al mismo insti. Ayer aterrizaron en un planeta al que pronto llamarán uni. «No tiene nada que ver. Esto es enorme. El ''insti'' era más familiar, en clase éramos menos y los profesores no eran tan serios», comentan. Lo mismo piensa Pedro. Pasea por Caminos y, como casi todos los novatos, echa un vistazo a cada tablón que asoma en los pasillos. Pedro ha llegado acompañado de sus padres desde Cudillero, en Asturias. «El cambio se nota, el ambiente es diferente», asegura. La nota de la selectividad le permitía estudiar Telecomunicaciones en su tierra, pero «quería salir de casa». «Ahora tengo libertad para ir o no a clase. Pero más me vale ir, esta carrera no es un chollo», añade. Noelia se estrena en Informática. Dice no estar «demasiado nerviosa», pero confiesa que durmió poco la víspera de su ingreso en la universidad. «Lo pasé peor en selectividad. Ahí sí que te la jugabas», cuenta. Por si acaso, Noelia se ha propuesto visitar más la biblioteca que la cafetería. «Supongo que si no lo dejo todo para el final podré sacar algunas asignaturas», apunta. Leticia hizo COU con ella. También va para ingeniera, pero de Caminos, y se plantea la carrera «con mucho realismo». «Iré a por las materias fáciles y dejaré las demás para septiembre», comenta.