La intrahistoria del Pasabodeghas en Vedra: «Dixéronnos: "Vós poñedes o viño e nós as tapas". Así comezou todo, dunha forma moi familiar»
VEDRA
Una semana después de la fiesta en la parroquia de Sarandón, vecinos y bodegueros aún siguen recogiendo el montaje logístico de una cita cada vez más popular
01 nov 2025 . Actualizado a las 05:00 h.Una semana después, aún estaba ayer recogiendo la cantina del campo de fiestas la organización del Pasabodeghas. «Dá o seu traballo antes, e dá traballo logo», constatan desde la asociación cultural que impulsa la popular celebración en Vedra. Más de 3.000 personas se sumaron este año al recorrido por diez bodegas y furanchos de la parroquia de Sarandón, cuyos propietarios abren las puertas de sus casas y dan a probar el excedente de vino con una tapa que hacen ellos mismos (arroz con pollo, fabada, tostas de sardina o hummus, lacón á feira, mejillones en escabeche, quesos con mermelada, chicharrones, caldo, filloas con tocino...). Todo ello, como parte de una ruta a pie —de vivienda en vivienda— animada con una veintena de grupos de música tradicional, junto con otras actividades culturales e infantiles.
Lo que comenzó a propuesta de un grupo de jóvenes del lugar, explica Ángeles Canicova Nogueira, de la Adega de Manolo de Casimiro, ha ido cogiendo más y más dimensión. «Os que temos rapaces gaiteiros pedíronnos que abriramos as casas para invitar a grupos doutras terras. Nós tiñamos moito viño e era unha forma de darlle saída. Dixéronnos: ‘Vós poñedes o viño e nós as tapas'. Así comezou todo, dunha forma moi familiar. E, cando a organización pasou a mans da asociación cultural San Campio, deu un salto de nivel e popularidade. Isto foise desmadrando... Algúns din que somos uns atrevidos por abrir as portas das nosas casas a centos de persoas, entre elas moitos descoñecidos, pero hai que recoñecer que a xente en xeral é moi respectuosa, é bastante limpa e poucas veces aparece algo esnaquizado», cuenta la vedresa, encargada este año de uno de los momentos más especiales de la fiesta junto a otras tres pandeireteiras de grupos locales. Representando a las Dedaleiras y acompañada por Rocío (Chío) Couto Rendo —de A Requinta da Laxeira—, Martina Mella Montouto y Nuria González Borrajo —Laxeiros— se ocuparon sobre el escenario de lanzar los Vivas da Terra, que son algo así como el pregón del Pasabodeghas, encomendado cada edición a una figura significativa.
Coincidiendo con el año en el que la Real Academia Galega dedicó las Letras Galegas a las cantareiras, la organización decidió que ellas tenían que ser también las homenajeadas en el 2025. Sus vivas sonaron en forma de coplas, al ritmo de A Danza, de otra mujer distinguida por mantener viva la poesía oral popular, Eva Castiñeira. Mencionaron en su canción la participación de los colegios, el cuidado de la tierra (la temática de esta edición), la implicación de la organización y a cada una de las bodegas participantes: la de Pedreira, Claudino, Bouzón, la de González, Peghito, Casimiro, Pereiras... y, también hubo coplas para As rapazas do Fondal / teñen moito atrevemento; entre Carmela e Picáns alí tomarás alento, dijeron.
«Para min foi un momento de moitos nervios, pero tamén de moito orgullo. Nunca estivera no esceario diante de tanta xente e, cando ves as cabezas de tanta xente mirando para ti da respecto pero tamén é bonito», confiesa la representante de Dedaleiras, quien cuenta que ella empezó a tocar la pandereta «xa de maior». «Tería cerca dos 40 anos e metinme nisto porque aquí hai moita tradición e temos moitos rapaces que se meten nas escolas e agrupacións que hai na asociación de Sarandón. Como os tes que levar a ensaiar, en vez de quedar na porta contando un conto, algunhas nais nos animamos a probar tamén na música», añade la madre de uno de los componentes de A Requinta da Laxeira (grupo impulsor del Pasabodeghas), además de miembro de la directiva de San Campio.
Los Vivas da Terra fueron, junto con la Subida Ghaiteira —el recorrido de regreso al campo de fiestas por la noche, iluminada por antorchas y fuegos artificiales, con los vasos de barro colgando como medalla—, la antesala a la traca final en el campo de la fiesta para los que aún tenían fuerzas tras cuatro horas de troula y una puesta de sol de postal.
Esta decimotercera edición fue «todo un éxito», constata la organización, en el balance que hacía ayer, una vez superada la resaca inicial de una cita que ha dejado buen sabor de boca y «ganas de máis». «O Pasabodeghas supérase a sí mesmo», añaden en cuanto a la programación y asistencia a la fiesta en Sarandón, que agotó las entradas para la ruta bodeguera y cultural en un abrir y cerrar de ojos. Después de tres años consecutivos en los que la lluvia, viento y frío fueron los peores enemigos de la celebración, en esta ocasión sí acompañó el clima durante las cuatro horas de recorrido probando los vinos caseros en modo autoservicio, así como para los conciertos gratuitos de la noche. Calculan que unas 5.000 personas en el campo de fiestas entonaron O galo canta con A Requinta da Laxeira, vibraron con los ritmos de Sés en su debut en el Pasabodeghas y bailaron con la Bravú Xangai desde la primera hasta la última nota. Al día siguiente, se ponía el broche final con una foliada durante la sesión vermú y un tapeo comunitario en el que no faltó el food truck autonómico de Galicia Sabe a Mar.