Jorge Pérez: «Aquí segue vindo a xente de antano»

Al dueño del bar Orense no le gusta el París-Dakar porque la gente «bebe por beber» sin ningún control


santiago / la voz

Jorge nació en A Raíña, en el meollo del casco viejo. Y de la hostelería. De hecho, sus amigos de infancia eran todos hijos de hosteleros y vivieron el mundo tabernario desde su más tierna niñez. Pero también se iban al Campo da Leña y a los soportales de Correos a jugar. Un día del año 93 vio como su campo de juego se convertía en aparcamiento: «Vía sacar os sacos de terra e sentía nostalxia». Pero es consciente de que el párking vino a resolver una papeleta o a paliar un problema en el casco viejo.

Tras pasar por las aulas de San Paio y La Salle, culminó la carrera de Xeografía e Historia. Pero terminó poniendo sus ojos en el bar Orense de sus padres, referente en el Franco, y en él lleva desde el 2000. El ambiente difería ya del de su época de universitario. Antes, el Franco estaba lleno siempre, sobre todo por la tarde, atestado de estudiantes y militares. La clientela decrecía en el verano. Hoy es al revés: «O Franco é turismo e isto no verán está ateigado. En xaneiro, febreiro e marzo as rúas están baleiras».

La reconversión hostelera al turismo no pilló al Orense con el pie cambiado porque «segue vindo a xente de antano e tamén o turismo». Tiene claro además Jorge que sus clientes no desean cambios radicales ni en el local ni en el sistema de sus padres. «Hai xente que comenta que abriu un local con novos donos pero, como non ten tazas, din que non van a el. O Orense funciona ben. Pola mañá van os xubilados e maiores, logo a xente que sae de traballar e pola noite a xuventude e os estudantes».

Eso sí, Jorge ha introducido, en paralelo a la demanda, una notable variedad de vinos y cervezas. El vino de barril se va vendiendo menos, pero sigue siendo la bandera de una tradición que ondea en media docena de locales de la zona. Los mayores y los estudiantes, por su baratura, son sus demandantes. Pero también los turistas, «que buscan o diferente e o típico dos sitios».

Facultades al campus

El traslado de muchas facultades al campus sur o norte cambió en su día la tendencia de la gente y calles como la rúa Nova de Abaixo se llenaron de bares: «Aquí veu o Parlamento e viamos pasar políticos en vez de estudantes». Había algunos, como el presidente Vitorino Núñez, que no perdonaban su taza en el Orense. El prócer era ourensano, como ourensana era la hostelería del Franco y Raíña. Hasta que pilló el relevo O Val do Dubra «que pegou un cambio cara aos restaurantes».

Pero en el gremio hostelero surgió una fecha referente que se erigió en el punto de partida de la nueva etapa: el año 1993. «Foi un cambio forte de bares a restaurantes e a marisquerías». La eficaz campaña del Xacobeo generó ese gran paso hacia el turismo del Franco y A Raíña.

En esta linea, Jorge no cree que exista un exceso de turistas: «O que hai é moito turismo de paso e poucas pernoctacións».

El dueño del añejo Orense conversa e intercambia pullas con sus clientes durante esta charla: «Aquí hai unha relación de amizade da xente. Veñen todos os días e moitos deles a mesma hora. Case sabes a hora polo cliente que chega». Y se meten con el dueño: «E o dono con eles. Non queda ninguén impune».

Lo que no le parece admisible a Jorge es el París-Dakar actual (que nada tiene que ver con el inaugural) del beber por el beber y con la gente rozando el coma etílico en las últimas estaciones. No pocos caen por el Orense: «¿Qué pasaría se fose ao revés, e o roteiro acabara no París?»

Nombre. Jorge Pérez García, nacido en la rúa da Raíña y descendiente de hosteleros ourensanos.

Profesión. Hostelero y dueño del añejo local Orense.

Rincón. La plaza que da al bar Orense, porque está ligada a la tasca y reúne un buen ambiente.

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