08 oct 2011 . Actualizado a las 06:00 h.
Dicho con la prudencia propia de una sentencia que aún no es firme, sorprende que a un alcalde con el poderío de seis mayorías absolutas consecutivas, como el de Val do Dubra, le cueste el puesto un montón de zahorra. Y es que en asuntos aparentemente nimios es donde se agigantan actitudes movidas por la arrolladora injusticia de la prepotencia, aunque estén trufadas de rivalidades políticas. Cuando las barbas de tu vecino...