?os consumidores de Bio-Bac reunidos en Santiso están dispuestos a abandonar sus hogares y sus quehaceres diarios para encerrarse «hasta que se reponga en el mercado». No exigen que el Bio-Bac se comercialice como fármaco. «Nos da igual la etiqueta», añaden. Están conformes con cualquier otra categoría que las autoridades sanitarias puedan atribuirle, sólo exigen la legalización del Bio-Bac «al menos como complemento dietético». Prueba de ello es que están dispuestos a costear de sus bolsillos la totalidad del precio del compuesto. Un pack de Bio-Bac, que contiene tres botellines de 200 ml cada uno, cuesta 150 euros. Esta cantidad garantiza el tratamiento al menos durante un mes. Para muchos afectados este desembolso mensual suponía un considerable gasto en sus economías familiares. Sin embargo dicen a una sola voz que «el esfuerzo merece la pena», sea cual sea el coste del producto.