Nueve intoxicados en un incendio en el centro de Santiago que se originó en el cuarto de contadores del edificio

Xurxo Melchor
Xurxo Melchor SANTIAGO / LA VOZ

SANTIAGO CIUDAD

El fuego se registró en el número 5 de Laverde Ruiz y los bomberos confinaron en sus casas a los vecinos de los pisos superiores para que no respirasen humo

26 mar 2025 . Actualizado a las 17:49 h.

Los vecinos del número 5 de la calle Laverde Ruiz, en el Ensanche de Santiago, vivieron una de esas situaciones que nunca podrán olvidar. Por causas que aún deben determinarse, en el cuarto de contadores del edificio se produjo un fallo eléctrico que originó un incendio. Las llamas nunca llegaron a ser un peligro, pero provocaron una densa columna de humo y un intenso olor a plástico quemado que rápidamente subió por las escaleras y se extendió por todo el bloque.

Alarmados, algunos vecinos salieron de sus pisos para intentar abandonar lo antes posible el inmueble. En su huida tuvieron que atravesar el humo y nueve de ellos sufrieron intoxicación por inhalación que hizo necesario que recibieran atención por parte de los sanitarios del 061 que se desplazaron a esta calle del centro compostelano. Por precaución, y aunque su situación no revestía en principio gravedad, a cinco de ellos se optó por trasladarlos al hospital para recibir atención en urgencias y fueron dados de alta horas después. Uno de los lesionados, además, sufrió heridas en una pierna al caerse cuando intentaba escapar.

El humo y el olor causaron una gran alarma en la calle, que es una de las que bajan desde la del Hórreo hacia Sar. Por ello, los servicios de emergencia fueron avisados muy rápido y en pocos minutos estaban desplegadas en la zona dotaciones de los Bomberos de Santiago, así como varias patrullas de la Policía Nacional y de la Local.

Los Bomberos rápidamente tuvieron la situación controlada. Como no había riesgo de que las llamas se propagasen por el edificio, tomaron la decisión de confinar en sus casas a los vecinos de los pisos superiores para evitar que se expusieran a la inhalación del humo. Fue acertado, ya que más allá del evidente nerviosismo que mostraban con las cabezas asomadas a las ventanas o en los balcones, ninguno sufrió las consecuencias del fuego, mientras que aquellos que sí salieron del inmueble tenían que ser ayudados por los policías y los sanitarios y recibían atención en la acera con las caras ennegrecidas por haber atravesado la gran columna de humo que se formó.

La Policía Nacional y la Local acordonaron la zona para garantizar la seguridad tanto de los heridos como del personal de emergencias. Una vez que todas las personas estuvieron a salvo o atendidas por los médicos, los Bomberos prosiguieron con las tareas de ventilación y limpieza del edificio, especialmente en la zona de las escaleras.