«Miña nai segue coa valoración inicial de grao 1 pese a ser unha persoa totalmente dependente»
ROIS
La vecina de Rois Berta Carou denuncia los «sinsentidos» del sistema, como no actualizar los casos con los cambios de salud
03 mar 2026 . Actualizado a las 13:00 h.Berta Carou, vecina de Lamego, en Rois, está decidida a plantarse en el servicio de atención a la dependencia de la Xunta para exponer en persona el caso de su madre, Orfilia Espasandín García, de 77 años. En la actualidad, esta mujer, explica su hija, es «totalmente dependente, con mobilidade cero e coas capacidades cognitivas moi minguadas. Sufriu un deterioro moi rápido e acusado en pouco tempo que, ademais, é totalmente irreversible», por lo que necesita de una persona «as 24 horas do día». En esta situación, Berta ha decidido hacer público el caso ante la lentitud de los procesos de dependencia y el «reinicio» en el sistema de valoración, según denuncia.
Así, cuenta que su progenitora está considerada persona dependiente con grado 1 desde noviembre de 2024 pero, según añade Berta Carou, «aos tres meses da valoración xa cambiou o seu estado para peor», por lo que considera que el grado 1 ya no se ajustaba entonces a su situación real y muchos menos a la actual. «En grao 1 xa imos estar os fillos. Ela estará en grao tres porque non sei se hai máis», asegura la hija que, junto a su hermano, tienen contratadas a dos personas para que atiendan a su madre. Berta Carou explica que, cuando empezó el deterioro de su progenitora, solicitaron para ella una plaza en un centro de día. No obstante, cuando aún no habían resuelto la solicitud y viendo que el estado de la madre empeoraba, cambiaron esa petición para una plaza en centro residencial.
Al realizar ese cambio de solicitud, todo el proceso volvió al inicio, según denuncia Berta Carou, quien considera que «é un sinsentido. Estes procesos de valoración non poden ter este sistema de reinicio; terán que continuar no último punto que quedaron xa que, por exemplo, se nós cambiamos a solicitude para unha praza en centro residencial será porque o estado de nosa nai empeorou e iso non é algo que poidas prever así como así», cuenta esta vecina de Rois.
En la actualidad, ella y su hermano tienen solicitada la modalidad de libranza para cuidados en el entorno familiar, porque, tras la experiencia vivida con su padre, ya fallecido, saben que su madre «non vai aguantar ata que lle dean praza nunha residencia pública. Pensamos que é máis fácil acceder á modalidade de libranza para coidados no entorno que a unha praza nunha residencia», considera la hija, quien aprovecha para lanzar otra queja: «Como permiten que se poida especular tanto cun servizo básico como é unha residencia de persoas maiores?», en alusión a los costes de una plaza en el ámbito privado.
En su caso, cuando le aprobaron la dependencia de grado 1 a su madre, también le concedieron una ayuda de 200 euros mensuales para atención residencial, pero en un centro y a pesar de no tener plaza, por lo que nunca han llegado a percibir ese dinero. «É outro sinsentido. Esa cantidade non saca de nada, pero tampouco a estamos percibindo porque non podemos xustificala, xa que miña nai non está nunha residencia. Non conta que teñamos a dúas persoas contratadas para os seus coidados», afirma. Berta Carou llegó incluso a preguntar si, aportando los contratos de trabajo de esas dos personas cuidadoras, podría acceder a la ayuda, pero le dijeron que no, según explica.
Así, con su progenitora totalmente dependiente, física y cognitivamente, esta vecina de Rois asegura que «miña nai segue coa valoración inicial de grao 1 sen ter en conta a nova situación», y añade que «non ten lóxica que, dende que a valoraron, non se tiveran en conta os novos informes médicos para determinar o seu grao de dependencia real».
«Se non hai praza na residencia, que axuden dalgunha maneira»
Berta Carou explica que, antes de llegar la resolución de la valoración inicial de su madre, la familia ya había enviado «un informe médico actualizado co seu novo estado», que no se tuvo en cuenta a la hora de determinar el grado de dependencia, según asegura la vecina de Rois, quien dice que irá a la Xunta con toda la documentación del caso «para que me digan en que estado está. A ver se indo alí avanzamos algo», señala.
En su caso, apostilla, «chove sobre mollado», después de lo vivido con su padre, fallecido años atrás y que pasó por una situación similar de dependencia, según cuenta, con la salvedad de que él estuvo tres años en una residencia privada, al no conseguir plaza en una pública. «Case pagaba 2.000 euros por estar alí», revela la hija, quien dice con pena que, «dende meu pai, o sistema non mellorou, máis ben empeorou bastante», señala Berta Carou, quien asegura que conoce a otras personas «nunha situación similar, e é un agobio vivir así. O desgaste é moi grande», subraya.
Lo es, añade, pese a tener a dos personas contratadas desde el verano para ayudar en los cuidados de su madre. «Non chega a pensión dela para pagarlles», afirma, pero, aún así, mientras puedan, tratarán de no recurrir a una residencia, ya que no es el deseo de la progenitora. «Queremos respectar dentro do posible a súa vontade, pero imos aguantando a marchas forzadas», confiesa. Berta Carou aprovecha para pedir que «se non hai prazas nas residencias, que haxa axudas dalgunha maneira».