«¡Ai! ¡Que nos arde a casa!»

ROIS

Un matrimonio de Rois puede contar que un rayo recorrió la mitad de su casa provocando importantes daños y un «susto moi grande» entre los moradores

03 sep 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Un matrimonio del municipio de Rois, concretamente de la aldea de Peracoba, en la parroquia de Buxán, se recupera del susto vivido el pasado fin de semana cuando, durante las fuertes tormentas que afectaron a Galicia, un rayo se coló en su vivienda y a punto estuvo de provocar una desgracia cuando marido y mujer dormían plácidamente en la casa junto con su nieta de nueve años. Por suerte, la mujer despertó tras oír un ruido tan fuerte «como se fora unha bomba» y se levantó porque creyó que se había caído la chimenea y una esquina del inmueble.

No obstante, la chispa, que pudo haber entrado por la antena del televisor situada en el tejado, destrozó la mitad de la instalación eléctrica de la vivienda, todos los enchufes, varios electrodomésticos y parte de la cornisa de la fachada de la vivienda, por la que los propietarios presuponen que salió el rayo. «Despois de todo, tivemos moita sorte», decía ayer la esposa quien también deseó que «non volva a pasar». La conexión telefónica también quedó dañada, pero no solo en esta casa de la aldea de Peracoba sino también del resto de las viviendas, a excepción de dos. Asimismo, la red de alumbrado público no funcionó hasta el lunes.

Nada más levantarse tras oír el estruendo, la vecina de Buxán ya comprobó que el pórtico de la casa estaba lleno de humo después de que se quemara el contador eléctrico de la entrada y prendiera fuego en unos floreros artificiales. La mujer se apresuró a abrir las ventanas de la casa para que el humo «non lles afectara aos que dormían», cuenta, antes de comprobar que otros enchufes también estaban afectados. Más grave era la situación al abrir la puerta que sube al segundo piso, donde había una «laparada de lume» al arder dos escobas, un recogedor y varias piezas de calzado. Fue entonces cuando la mujer gritó «¡ai, Dios mío, que nos arde a casa!». Ayer, la vecina explicaba «non sei como o meu home non sinteu o ruido, porque foi terrible» así como todo lo que sucedió después, de modo que la mujer pasó el día del sábado «moi mal, non sei se foi do fume, dos nervios ou un pouco de todo».

Por su parte, el marido contó ayer que «os ferros ardían coma se foran esponxas así que imaxínate a forza que tiña o que entrou na casa». El matrimonio tiene la vivienda asegurada de modo que ayer más de una empresa trataba de arreglar los desperfectos. Una de ellas, la eléctrica, ya acudió el sábado para restablecer el suministro de luz en la vivienda, que se quedó totalmente sin servicio. «Menos mal que o fixeron rápido porque temos carne nos congeladores e podíase perder», explicó el matrimonio. De hecho, entre los electrodomésticos estropeados está uno de los dos congeladores, además del frigorífico, el horno y el televisor.

Vecinos

Otros vecinos próximos a esta vivienda también escucharon el tremendo ruido que despertó a la familia afectada por la caída del rayo. La mujer se consolaba ayer pensando que, al menos, la nieta de nueve años no había oído nada de modo que no sufrió el susto que su marido y, especialmente, ella aún llevan en el cuerpo.

Tras avisar a la compañía aseguradora de la casa, el matrimonio comenzó con las reparaciones necesarias para recuperar la normalidad en las instalaciones del inmueble. Un trozo de la cornisa de la fachada apareció a unos cuantos metros de la casa, supuestamente tras salir por el agujero el rayo que trastocó el sueño de la familia y, también por unos días, su rutina. No obstante, la pareja se consuela con lo que ellos mismos perciben y le repiten todos los vecinos: tuvieron mucha suerte. Por ello, la mujer no paraba de repetir que «non volva a pasar outra vez», aunque las tormentas siempre les recordarán lo sucedido. Como para olvidarlo.