Toda una vida de funcionaria

ROIS

Con 58 años, Carmiña García cumplió ayer cuatro décadas de trabajo casi ininterrumpido en el Ayuntamiento de Rois

16 jul 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Cuarenta años en un mismo puesto de trabajo no se cumplen todos los días y menos todavía si se trata de un empleo de funcionario, en este caso de la Administración local, y aún menos si en todo ese tiempo solo se está de baja poco más de un mes, en este caso por dos maternidades y una fisura de cráneo. Así lo puede contar e incluso presumir -aunque no hace ni lo uno ni lo otro- María del Carmen García Acosta, una vecina de 58 años de Os Dices que ayer cumplió cuatro décadas como trabajadora de las oficinas municipales de Rois.

Carmiña, como la conoce todo el mundo, logró la plaza en el Concello en 1968, con 18 años aunque a los 17 ya estaba en las oficinas locales. Desde entonces y hasta hoy, ha trabajado con nueve alcaldes distintos, dos de ellos anteriores a la democracia. Carmiña fue de las primeras mujeres en incorporarse a las oficinas de un Concello del ámbito rural, en unos tiempos en los que abrían en horario de mañana y tarde. En 1970 sacó el carné de conducir y en 1975 se compró su primer coche, que usaba para realizar las notificaciones del Concello algo que, previamente, hacía con su padre, que durante más de 40 años fue el conserje del Ayuntamiento de Rois.

A raíz de todo ello, en la actualidad Carmiña conoce a «infinidade de persoas, xa polos nomes e apelidos», así como todas las aldeas de Rois, que no son pocas. Ayer, emocionada, rememoró los comienzos con su familia y con sus actuales compañeros en el Concello, más de 25, a los que invitó a su casa. Entre los recuerdos, su primer sueldo, 2.500 de las antiguas pesetas «co que comprei un xogo de café e un moliniño eléctrico». También recuerda, especialmente, que antes había «mellor convivencia veciñal» y también que los alcaldes de su primera época «non querían empeñar o Concello e sí ter superávit», con el que subvencionaban las obras comunitarias de los vecinos, a los que daban 12.000 de las antiguas pesetas para, por ejemplo, el arreglo de las «corredoiras».

Además de su empleo, Carmiña es una persona muy activa, vinculada a distintas asociaciones de Rois. Quizás por ello aún ve la jubilación muy lejos.