Un vecino de Padrón logra que el ADIF tale árboles que podían caer sobre la vía férrea y su vivienda

Uxía López Rodríguez
Uxía López PADRÓN / LA VOZ

PADRÓN

UXÍA LÓPEZ

José Ramón González Rodríguez, del núcleo de Vilar, en la parroquia de Cruces, alertó por vez primera de ese riesgo hace siete años

28 feb 2026 . Actualizado a las 14:53 h.

José Ramón González Rodríguez, un vecino de 70 años del núcleo de Vilar, en la parroquia de Cruces de Padrón, era este viernes la viva imagen de la alegría. Más de siete años después de su primer escrito dirigido al Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (ADIF) advirtiendo del riesgo de caída de varios árboles, algunos de ellos secos, sobre la vía del tren y sobre su casa, en la madrugada del viernes procedieron a la tala para satisfacción del vecino, quien asegura que ahora podrá dormir tranquilo. «Estaba desesperado», asegura en alusión a que ya no sabía qué hacer para que cortasen los ejemplares de roblina, una vez que en los últimos siete años no había parado de enviar al Adif escritos y fotografías, además de realizar reiteradas llamadas, la última el miércoles pasado  Así, este viernes se levantó y se encontró la sorpresa de ver todos los árboles talados, a excepción de uno por el que pasan cables, pero que no corre peligro de caer sobre la vía o su casa, en caso de que pase.

«O que máis me preocupaba era o que estaba fronte á vivenda, polo que puidera pasar se caía», señala José Ramón González, quien añade que «a vista é o do menos», en alusión a lo despejado que quedó el entorno de su vivienda, pegada a la vía ya que, añade, «o peor era o risco que había».

Según contó el vecino, la tala se realizó después de que el Adif hiciese lo mismo a cien metros de su casa y después de que él llamara una vez más para transmitir su indignación por el hecho de que dicho organismo no hubiera aprovechado la supresión de trenes por la línea para cortar todos los árboles. Su enfado era tal que incluso advirtió de que «ía parar o tren e chamar aos medios para que o gravaran», según relató. Ahora ya no será necesario, concluye José Ramón, quien no puede esconder su alegría por haber conseguido su demanda. «Mira que non botei noites sen durmir por este tema», reconoce el vecino de Vilar quien precisa que, no obstante, en la madrugada del viernes no escuchó el ruido de las máquinas realizando la corta.