«Vou tirando, hoxe así, e mañá quen sabe», dice la ordense María Nouche al cumplir 110 años

Olimpio Pelayo Arca Camba
O. P. SANTIAGO / LA VOZ

ORDES

XOAN A. SOLER

La segunda persona más longeva de Galicia disfruta prendiendo el fuego en la lareira y observando a sus animales

18 sep 2021 . Actualizado a las 22:24 h.

«E logo tanta xente aquí?». María del Carmen Nouche Porro escruta con sus ojos azules a los familiares y vecinos que se van reuniendo en torno a la entrada de su casa en Senra (Poulo, Ordes). La ocasión bien lo merece, porque cumple 110 años. Pero ella prefiere no enterarse cuando se la felicita por el aniversario: «Oigo, pero non sei que dice», expresa manteniendo un gesto amable, solo con una queja cuando sale fuera para la foto de grupo: «Aquí vai frío. A sombra, de lonxe», sentencia firme. Porque María tiene energía. Y retranca. A cómo está, responde: «Vou tirando, hoxe así, e mañá quen sabe».

La casa está animada, y a María se la ve contenta. Es el centro de atención en la misma puerta en la que se sienta a observar sus gallinas, su perro y su gato, en estos tiempos en que la pandemia redujo el número de vecinos con quienes hablar, y que la pérdida de oído le dificulta seguir las conversaciones. Lucía Mosquera López, la nieta que la cuida junto con su nuera Carmen López, señala que nunca se entretuvo con la televisión: «O que lle gusta de sempre é facer o lume. Temos unha lareira e pola tarde cando se recolle no inverno, préndea».

Siempre fue una mujer activa: «Traballou moito, na casa e no campo, para sacarnos adiante». Habla su hijo Antonio, de 81 años, el único que vive de los tres que crio (otros dos le fallecieron al poco de nacer). Nacida en la cercana parroquia de Barbeiros en 1911, se casó a los 21 años y se estableció en Poulo con su marido. La Guerra Civil la convirtió en viuda, contrayendo matrimonio de nuevo años después. De aquellos tiempos duros habla en ocasiones con Lucía. También los recuerda Antonio, la época en que su madre iba a las ferias a Ordes a vender quesos y productos del campo. Él emigró en 1965 a Inglaterra, siguiendo el camino emprendido por su hermana tiempo antes. Por eso varios nietos de María nacieron en aquel país, y su única tataranieta, de un año, se llama Jenny Rose. No pudieron estar ayer en Senra, pero seguro que sienten el mismo orgullo por la centenaria que quienes la arroparon en su casa.