«Con axilidade, e a pouquiño que fagas, as mulleres podemos defendernos»

La asociación Enfeitizados, que promueve la práctica del aikido, refuerza su oferta de actividades


Santiago / la voz

Pocas mujeres hay que puedan superar la típica prueba de adivinar todo aquello que llevan en su bolso, pero prácticamente ninguna de ellas es consciente del poder de los artilugios que portea cada día. José Veiga, maestro nacional de aikido, arte marcial japonesa, se lo demostró a la veintena de mujeres de Ordes que participaron en la primera jornada del curso de autoprotección femenina organizada por la asociación Enfeitizados. La vicepresidenta de esta asociación, Yolanda Castro, fue una más en el curso, aunque practica aikido desde el momento en el que su asociación organizó las primeras clases de este arte de combate, que permite defenderse sin armas y cuyo principal objetivo es disuadir al adversario y neutralizarlo. Así lo señaló José Veiga al principio de la sesión parafraseando a Sun Tzu en El arte de la guerra: «La mejor victoria es la que se consigue sin combatir».

«En el bolso lleváis un arsenal», destacó el maestro de aikido, para seguidamente detallar cómo un simple pañuelo, un grito muy fuerte, unas llaves o el teléfono móvil pueden ayudar a repeler una agresión.

La clase de autoprotección femenina enseñó a las participantes cómo contrarrestar la fuerza de alguien que te tira del pelo, a zafarse de una agresión dependiendo del tipo de agarre y a repeler abusos y agresiones sexuales.

Las inscritas, organizadas por parejas, se fueron intercambiando roles de agresora y agredida, lo que les permitió intuir el dolor que puede ocasionar una torsión de muñeca y brazo bien ejecutada y sin gran fuerza física. Concluidas las dos horas del primer día de clase, el balance no pudo resultar más satisfactorio.

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Ata me cambiou o humor

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María José Rodríguez Méndez, una de las inscritas, no tenía conocimiento alguno de las técnicas de aikido de defensa personal. «Descubrino polas redes sociais e souben que era divertidísimo», explicó. Pero no fue precisamente el buen ambiente lo que la llevó a anotarse, sino porque quiere sentirse más segura en su trabajo. «Son auxiliar de enfermería no Clínico, e no noso sector estamos vivindo situacións de risco e agresións. Non se trata de pegarlle a ninguén, pero si de repeler unha agresión, de facer un bloqueo coa man e ter reflexos para agarrar ou parar a alguén», añadió. Tan satisfecha quedó con la sensación de seguridad con la que terminó la clase que prevé acudir a la sesión de hoy si logra cambiar el turno en el CHUS.

Eva Rodríguez, vecina de Mesía, también quiso contar su experiencia: «Eu practiquei judo e tamén aikido, e vin para recordar cousas, porque gústame esta actividade e ter a sensación de andar segura pola rúa ao saber como me podo defender, porque, se sabes utilizar a cabeza e con axilidade, con pouquiño que fagamos as mulleres, podémonos defender».

Esta aventajada alumna considera que este tipo de formación es algo que deberían aprender todas las mujeres. Sandra Rodríguez, hermana de Eva, participó en el curso de autoprotección, y, como ella, tiene conocimientos de judo. «Viviamos nunha zona na Coruña que era una pouco conflitiva, e cousas como o judo ou o aikido valen de moito», reconoció. Carmen Gil también salió encantada de la clase de autoprotección, que para ella es una continuidad del aikido, que practica hace un año. «Esta actividade séntame moi ben, ata me cambiou o humor». Recogidas estas reflexiones, en Enfeitizados tienen claro que si de ellos depende, habrá más convocatorias.

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«Con axilidade, e a pouquiño que fagas, as mulleres podemos defendernos»